Un estudio liderado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria señala que siete de cada diez recetas de antibióticos en Atención Primaria de la Unión Europea no serían necesarias, lo que representaría un ahorro de entre 151 y 423 millones de euros anuales.
Las Palmas de Gran Canaria, 15 jun (EFE).- Un estudio liderado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) concluyó que si los médicos de Atención Primaria de la Unión Europea prescribieran solo los antibióticos necesarios, las arcas comunitarias ahorrarían entre 151 y 423 millones de euros al año.
El trabajo, difundido este lunes por la institución académica, indica que siete de cada diez prescripciones de antibióticos en Atención Primaria podrían no ser necesarias. En un escenario realista, la reducción implicaría un ahorro de 151 millones de euros; en un escenario optimista, la cifra ascendería a 423 millones.
La investigación fue liderada por las investigadoras del Departamento de Métodos Cuantitativos Económicos de la ULPGC Laura Vallejo y Beatriz González, junto con Fabiana Raynal y Marina Elistratova, con la participación de investigadores del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAPJGol).
El informe, publicado en ‘The European Journal of Health Economics’, analizó el impacto económico de reducir las prescripciones innecesarias de antibióticos en atención primaria a partir de los datos del proyecto europeo ‘Happy Patient’, desarrollado en España, Francia, Grecia, Lituania y Polonia, coordinado por el IDIAPJGol y el Instituto Catalán de la Salud.
El estudio revela que el 72 % de las prescripciones de antibióticos en Atención Primaria podrían ser potencialmente innecesarias, práctica que contribuye al desarrollo de resistencia a los antimicrobianos, considerada una de las principales amenazas para la salud pública.
Según los investigadores, en muchos casos los antibióticos se prescriben sin una indicación clínica clara, ya sea por infección de origen vírico, incertidumbre diagnóstica, falta de herramientas de apoyo a la decisión clínica o presión de los pacientes.
El estudio estima que cada año se destinan en Atención Primaria 2.700 millones de euros a tratamientos y recursos sanitarios asociados a prescripciones de antibióticos potencialmente innecesarias.
Carl Llor, uno de los coordinadores del proyecto ‘Happy Patient’ y último firmante del artículo, afirmó: “Invertir en programas para mejorar el uso de antibióticos no solo ayudaría a reducir la resistencia a los antimicrobianos y los efectos adversos asociados, sino que contribuiría a disminuir el gasto de los sistemas sanitarios europeos”.
Laura Vallejo señaló: “Cuando se prescribe un antibiótico sin necesidad, no solo se contribuye al problema de las resistencias, sino que también se utilizan recursos que podrían destinarse a otras necesidades sanitarias”, lo que permitiría contar con “sistemas sanitarios más eficientes y sostenibles”.
