El lanzamiento de ChatGPT en 2022 marcó el inicio de una nueva era tecnológica. Hoy, la inteligencia artificial generativa plantea interrogantes sobre su impacto en el periodismo, la propiedad intelectual y la democracia.
La era de la inteligencia artificial se anunció hace menos de cuatro años con el lanzamiento público de ChatGPT. En cuestión de meses, el chatbot de OpenAI alcanzó los 100 millones de usuarios, convirtiéndose en el producto de consumo de mayor crecimiento de la historia. Hoy, es una de las muchas soluciones de IA cada vez más potentes, junto con las de Anthropic, Google, Meta, Microsoft y X.
La inteligencia artificial generativa representa la próxima gran revolución tecnológica, que plantea preguntas cruciales sobre productividad, empleo, avances médicos y control de los modelos de IA.
En un discurso reciente, el director ejecutivo de The New York Times abordó cómo la IA transformará las noticias y el ecosistema informativo. Señaló que las empresas que impulsan la IA están consolidando su control sobre datos y atención, sin asumir la responsabilidad de garantizar el acceso a información fidedigna.
Según el ejecutivo, los gigantes tecnológicos explotan sitios web de noticias sin permiso ni compensación, reempaquetando contenido protegido por derechos de autor. Afirmó que esto amenaza la viabilidad del periodismo de investigación y el espacio público.
El discurso destacó que la IA se compone de cuatro ingredientes: talento, computación, energía y datos. Mientras los tres primeros son remunerados, las empresas de IA toman datos sin consentimiento ni compensación, argumentando uso legítimo o innovación. El ejecutivo sostuvo que estos argumentos no resisten un análisis riguroso.
Se mencionó que la valoración conjunta de las seis principales empresas de IA asciende a 11 billones de dólares, más del triple del PIB de Francia. La inversión privada en IA en Estados Unidos alcanzó casi 350.000 millones de dólares en 2025. Sin embargo, menos del 0,5 % de esa inversión se destina a compensar a los creadores de contenido.
El director ejecutivo de The New York Times indicó que su organización demandó a OpenAI, Microsoft y Perplexity por violaciones de derechos de propiedad intelectual. Señaló que los litigios son lentos y costosos, y que la mayoría de los medios carecen de recursos para acudir a los tribunales.
En las últimas dos décadas, Estados Unidos perdió el 75 % de sus periodistas y más de 3.000 periódicos, según estimaciones citadas. La IA promete ser aún más perjudicial, al captar audiencia e ingresos que antes iban a los medios.
El ejecutivo advirtió que el declive del periodismo original alimenta la desinformación, la propaganda y los deepfakes. Instó a los medios a defender sus derechos de propiedad intelectual, negociar con cautela, presionar a los legisladores y unirse como industria.
También recomendó a las redacciones utilizar la IA de forma responsable, convertirse en referentes directos para la audiencia, centrarse en el periodismo original y explicar por qué el periodismo es importante para la sociedad.
El discurso concluyó afirmando que el periodismo original es esencial para sociedades sanas y democracias sólidas, y que su valor debe retornar a las organizaciones de noticias para permitirles continuar con su labor.
