La tercera película de la saga protagonizada por Millie Bobby Brown explora el conflicto entre el matrimonio y la independencia profesional en la Inglaterra victoriana.
Enola Holmes, personaje interpretado por Millie Bobby Brown, regresa en la tercera entrega de la saga basada en las novelas de Nancy Springer. La trama se centra en el dilema de Enola ante la posibilidad de casarse con Lord Tewkesbury (Louis Partridge), lo que implicaría sacrificios en su carrera como detective. La película aborda la presión social sobre las mujeres de la época victoriana y la búsqueda de identidad más allá del matrimonio.
Entre los aspectos destacados, se menciona la evolución del personaje, que refleja la madurez de la actriz, quien también ejerce como productora. La inclusión de Eudoria Holmes, interpretada por Helena Bonham Carter, agrega profundidad a la historia, mientras que la dirección de Philip Barantini —conocido por la miniserie Adolescencia— aporta un ritmo vertiginoso y una edición precisa. Los escenarios en Malta brindan una textura visual distintiva.
En cuanto a las críticas, la actuación de Henry Cavill como Sherlock Holmes no logra convencer plenamente en su rol de contrapunto emocional de Enola. Además, la trama presenta múltiples subtramas —asesinatos, secuestros, un incendio y una línea antiimperialista— que resultan confusas y carecen de deducciones brillantes, lo que aleja la historia de la tradición detectivesca clásica.
