La actividad económica alterna meses de crecimiento y caída, con una recuperación concentrada en agro, minería y energía, mientras construcción e industria permanecen rezagadas. Analistas proyectan un crecimiento anualizado de hasta 4% para 2026.
La actividad económica en Argentina mantiene una dinámica de alta volatilidad mensual, con alternancia de breves rebotes y caídas que impiden consolidar una tendencia firme de recuperación sostenida. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) a través de su Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la actividad presentó variaciones mensuales positivas en enero (0,4%) y marzo (3,5%), mientras que mostró caídas en febrero (-2,7%) y abril (-1,5%). Para mayo, estimaciones privadas anticipan una variación positiva mensual.
Economistas consultados coinciden en que la economía mantiene una dinámica de «serrucho», con sectores que crecen mientras otros permanecen rezagados. Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, afirmó que «la tendencia se sigue manteniendo positiva en un 0,3% mensual de manera ininterrumpida desde enero, lo que equivale a un crecimiento anualizado del 3,5%». Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases, sostuvo que «si la economía mantiene el ritmo de crecimiento observado hasta abril, podría expandirse entre un 3,5% y un 4% durante 2026».
Bautista Santamarina, economista de Empiria Consultores, señaló que el crecimiento continúa impulsado por sectores como el agro, la minería, la energía y la intermediación financiera, mientras que actividades como la construcción, la industria y el comercio permanecen rezagadas. Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, explicó que «buena parte de la industria, el comercio y la construcción siguen afectados por el estancamiento del crédito, producto de la alta morosidad y de las elevadas tasas de interés».
Martín Epstein, politólogo y periodista económico del CEPA, sostuvo que el crecimiento se explica principalmente por la expansión de la producción de hidrocarburos y el desarrollo de Vaca Muerta, mientras que la industria manufacturera, la construcción y el comercio minorista muestran una caída sostenida desde 2024.
Para la segunda mitad del año, Casas proyectó que la economía continuará creciendo «aunque a un ritmo moderado y con esta persistente heterogeneidad entre sectores». Cachanosky consideró que una inflación por debajo del 2% mensual abriría espacio para nuevas bajas en las tasas de interés, favoreciendo el crédito, el consumo y la inversión de las PyMES. Epstein advirtió que el principal desafío será la acumulación de reservas y la presión cambiaria.
En cuanto a 2027, año electoral, Cachanosky consideró que una macroeconomía ordenada podría consolidar la recuperación. Casas advirtió que todo dependerá de si los inversores perciben continuidad en el programa económico. Sarano sostuvo que «el 2027 es una incógnita, como todo año electoral» y que el desempeño económico dependerá de las expectativas electorales. Epstein señaló que «la historia muestra que todos los años electorales son años de incertidumbre económica».
Los primeros datos de mayo indican una mejora. El Índice General de Actividad de Orlando J. Ferreres & Asociados estimó un crecimiento de 0,7% interanual y 0,6% mensual. Equilibra estimó que la actividad recuperó parte del terreno perdido en abril. El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de la Bolsa de Comercio de Rosario registró una variación de 0,03% mensual en mayo.
