Analistas de bancos de inversión consideran que la integración entre las compañías de Elon Musk es cada vez más probable, pese a desafíos regulatorios.
La posibilidad de una fusión entre Tesla y SpaceX comenzó a ser considerada por bancos de inversión de Wall Street, según reportes recientes. Aunque la operación enfrenta obstáculos regulatorios y societarios, analistas señalan que las sinergias operativas entre ambas compañías aumentan la probabilidad de una integración en los próximos años.
El escenario cobró fuerza luego de que ambas empresas profundizaran su colaboración en proyectos de inteligencia artificial, infraestructura tecnológica y almacenamiento de energía. En marzo, Elon Musk anunció que Tesla trabajará con SpaceX en el desarrollo de una fábrica capaz de producir un teravatio anual de hardware de procesamiento, proyecto que algunos analistas interpretan como un paso inicial hacia una integración más amplia.
Uno de los bancos más optimistas fue RBC Capital Markets, que elevó su precio objetivo para Tesla de 475 a 500 dólares por acción, lo que implica un potencial alcista cercano al 22% respecto de las cotizaciones actuales. El analista Tom Narayan sostuvo que una eventual adquisición de Tesla por parte de SpaceX podría realizarse mediante un intercambio de acciones con una prima de entre 20% y 30% para los accionistas de la automotriz. Mencionó como sinergias el desarrollo conjunto del proyecto Terafab, el uso de sistemas de almacenamiento energético Megapack de Tesla por SpaceX y el trabajo coordinado para entrenar modelos de inteligencia artificial.
Las dos compañías mantienen vínculos desde hace años, pero la relación se intensificó en los últimos meses. Elon Musk afirmó que sus empresas están «convergiendo», mientras que la directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell, reconoció públicamente la existencia de importantes sinergias y adelantó que seguirán explorando nuevas áreas de colaboración estratégica. Actualmente, Tesla posee una participación accionaria en SpaceX.
Pese al optimismo, la mayoría de los analistas coincide en que una operación de este tipo no sería sencilla. Desde J.P. Morgan consideran que una adquisición mediante intercambio de acciones sigue siendo el escenario más probable, aunque también analizan alternativas como una nueva sociedad que agrupe ambos negocios o una integración gradual para reducir riesgos regulatorios. Entre las dificultades aparecen la compleja estructura de gobierno corporativo, la diferencia de valuaciones entre ambas empresas y los posibles controles de competencia y seguridad nacional. SpaceX es un contratista del Departamento de Defensa de Estados Unidos, mientras que Tesla mantiene presencia comercial en China, combinación que probablemente será examinada por organismos reguladores estadounidenses.
Ningún banco espera un anuncio inmediato, pero varios analistas creen que la probabilidad de una fusión aumentará significativamente durante los próximos dos años. Desde Baird estiman que la operación podría concretarse dentro de 12 a 18 meses, mientras que J.P. Morgan considera más probable un proceso gradual hacia 2027 o 2028. El mercado seguirá atento a los próximos resultados trimestrales de Tesla, que presentará sus balances el 22 de julio, ya que la evolución de su negocio automotor y de almacenamiento energético será determinante para evaluar el atractivo de la compañía.
