El 10 de julio de 1985, el buque insignia de Greenpeace fue hundido en el puerto de Auckland por agentes del servicio secreto francés, en un atentado que dejó un muerto y desató una crisis diplomática internacional.
El 10 de julio de 1985, dos cargas explosivas colocadas en el casco del Rainbow Warrior, buque insignia de Greenpeace, provocaron su hundimiento en el puerto de Waitematā, Auckland, Nueva Zelanda. El atentado causó la muerte del fotógrafo portugués Fernando Pereira, de 35 años, quien había regresado al interior de la embarcación tras la primera detonación para recuperar su equipo fotográfico. La segunda explosión lo dejó atrapado mientras el barco se hundía en cuatro minutos.
La investigación policial determinó que el ataque fue ejecutado por agentes de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) de Francia, como parte de la denominada Operación Satánica. El objetivo era impedir que el Rainbow Warrior llegara al atolón de Mururoa, donde Greenpeace planeaba protestar contra los ensayos nucleares franceses.
Semanas antes, el barco había evacuado a los habitantes de la isla de Rongelap, afectados por la radiación de pruebas nucleares estadounidenses. Tras esa misión, atracó en Auckland para reabastecerse y realizar mantenimiento.
La operación de inteligencia comenzó meses antes con la infiltración de la agente Christine Huguette Cabon, quien bajo la identidad falsa de “Frédérique Bonlieu” obtuvo información sobre los movimientos del buque. Luego, un equipo de buzos tácticos ingresó a Nueva Zelanda con pasaportes falsos y colocó los explosivos magnéticos.
Tras el hundimiento, el gobierno francés negó inicialmente su participación. Sin embargo, la detención de los agentes Dominique Prieur y Alain Mafart, quienes se habían presentado como turistas suizos, y el rastreo del yate Ouvea, utilizado como apoyo logístico, permitieron establecer el vínculo con la DGSE. El primer ministro Laurent Fabius admitió finalmente que agentes del servicio secreto francés habían ejecutado el sabotaje por orden del Estado.
La revelación provocó una crisis política en Francia. El ministro de Defensa Charles Hernu renunció y el director de la DGSE, almirante Pierre Lacoste, fue destituido. En noviembre de 1985, Prieur y Mafart se declararon culpables de homicidio involuntario y daños intencionales, y fueron condenados a diez años de prisión.
Francia presionó diplomática y económicamente para recuperar a sus agentes. La mediación del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, derivó en un acuerdo: Francia indemnizaría a Nueva Zelanda, y los agentes serían trasladados a la base militar de Hao, en la Polinesia Francesa, por tres años. Sin embargo, en 1987 Mafart fue retirado por problemas de salud, y en 1988 Prieur fue trasladada por embarazo. Ninguno completó el período acordado, lo que generó críticas de Nueva Zelanda.
El barco, tras ser reflotado para investigación, fue declarado irreparable y hundido nuevamente en 1987 cerca de las islas Cavalli, donde permanece como arrecife artificial. Con las indemnizaciones, Greenpeace construyó el Rainbow Warrior II en 1989 y el Rainbow Warrior III en 2011. Francia cesó sus ensayos nucleares en el Pacífico en 1996.
La historia del Rainbow Warrior inspiró homenajes culturales, como el álbum benéfico Greenpeace Rainbow Warriors (1989) y la canción “Guerrero del arco iris” de la banda argentina Rata Blanca (1991).
