Un informe de ESET revela que los ciberdelincuentes utilizan inteligencia artificial para automatizar ataques, personalizar fraudes y reducir los tiempos de explotación de vulnerabilidades.
La inteligencia artificial está modificando el mapa mundial de la ciberseguridad. Hasta hace pocos años era vista principalmente como una herramienta para fortalecer las defensas digitales; ahora también se ha transformado en un aliado para los ciberdelincuentes. El resultado es un escenario en el que los ataques son más rápidos, automatizados y difíciles de detectar, tanto para empresas como para usuarios comunes.
Ese es uno de los hallazgos del ESET Threat Report 2026, que analiza el panorama global durante el primer semestre del año. El informe sostiene que los atacantes comenzaron a incorporar agentes de inteligencia artificial y componentes reutilizables —conocidos como AI Skills— para automatizar tareas ofensivas. Durante el período analizado, los investigadores estudiaron cerca de 900 mil de estos módulos y detectaron decenas de miles de instancias sospechosas y miles directamente maliciosas.
Las amenazas tradicionales no desaparecieron: evolucionaron. El phishing continúa siendo una de las principales puertas de entrada para el robo de credenciales, mientras que los programas diseñados para capturar contraseñas, los troyanos bancarios y el ransomware se expanden gracias a nuevas técnicas de automatización. El uso de la IA permite personalizar mensajes fraudulentos, imitar estilos de escritura y generar campañas más convincentes.
Entre las modalidades que más crecieron figura el denominado quishing, una variante del phishing que reemplaza los enlaces tradicionales por códigos QR. También se consolidan campañas que inducen al propio usuario a ejecutar comandos maliciosos bajo la falsa promesa de solucionar problemas técnicos, una estrategia basada en ingeniería social.
Los dispositivos móviles tampoco escapan a esta tendencia. El informe describe nuevas familias de malware capaces de interceptar datos bancarios, aprovechar la tecnología NFC o utilizar capacidades de IA para ampliar su alcance. A medida que las billeteras virtuales, las aplicaciones financieras y la autenticación mediante el celular se vuelven más frecuentes, los teléfonos inteligentes pasan a ocupar un lugar central en la estrategia de los atacantes.
Informes de otras compañías de ciberseguridad coinciden en que la automatización está reduciendo drásticamente los tiempos entre el descubrimiento de una vulnerabilidad y su explotación. Lo que antes podía demorar semanas hoy puede concretarse en cuestión de horas.
Los especialistas recomiendan mantener actualizados el sistema operativo y las aplicaciones; activar la autenticación en dos pasos; utilizar contraseñas largas y diferentes para cada servicio; desconfiar de mensajes urgentes o inesperados; no escanear códigos QR de origen dudoso; y realizar copias de seguridad periódicas.
