El escritor Federico Jeanmaire presentó su nuevo libro, La niña que leía sentada en el piso, y detalló cómo una crítica de su tía lo llevó a leer Don Quijote de la Mancha, obra que transformó su vínculo con la literatura.
En diálogo con +Perfil, el escritor Federico Jeanmaire presentó su nuevo libro, La niña que leía sentada en el piso, y explicó por qué considera que Don Quijote de la Mancha es una lectura imprescindible para cualquier persona que aspire a escribir en español.
El autor relató que una observación de su tía, licenciada en Letras, lo llevó a abandonar momentáneamente la escritura para profundizar en la lectura. A partir de ese momento, comenzó un recorrido que transformó su manera de entender la narrativa y la obra de Miguel de Cervantes.
La crítica que cambió su camino como escritor
Jeanmaire contó que su relación con Don Quijote de la Mancha no nació de la admiración, sino de una desilusión. Mientras vivía en España durante la última dictadura argentina, escribió su primera novela y se la mostró a su tía Lía. La respuesta fue: «Es una porquería, no escribas más, seguí leyendo porque leés muy bien, me gusta charlar con vos de libros, pero dejá que escriban los que escriben».
Ese comentario se convirtió en un punto de inflexión. Jeanmaire reconoció que el manuscrito era malo y que esa sinceridad lo empujó a profundizar en la lectura antes de volver a intentar escribir. Fue entonces cuando su tía le preguntó: «¿Leíste el Quijote?».
El libro que transformó su vocación
Ante su respuesta de que había intentado leer la obra varias veces pero siempre la había abandonado por aburrimiento, su tía afirmó: «¿Cómo se te ocurre que podés escribir en español sin leer el Quijote?». Luego le entregó una edición anotada y lo desafió a terminarla.
Jeanmaire aceptó la lectura casi por obligación, aunque el resultado fue inesperado. «A partir de esa lectura me empecé a enamorar del libro y entonces dediqué buena parte de mi vida a investigar», sostuvo. Ese descubrimiento se convirtió en una de las influencias más importantes de su trayectoria literaria.
Una obra a la que siempre volvió
Durante años, el autor regresó sistemáticamente a la novela de Cervantes. Explicó que, mientras dictaba cursos de lectura, releía el clásico cada año, en parte porque su memoria no lo ayudaba.
Esa característica personal lo llevó a destacar uno de los aspectos que más lo fascinan de la obra: «El Quijote empieza con un ‘no quiero acordarme’; o sea, empieza con un no recuerdo». Para Jeanmaire, ese comienzo resume una de las grandes originalidades de una novela que sigue descubriendo en cada nueva lectura.
Aunque reconoció que hace un par de años dejó de releerla con la frecuencia de antes, el vínculo permanece intacto. Lo que comenzó como una obligación impuesta por una crítica terminó convirtiéndose en una pasión que orientó buena parte de su obra, sus investigaciones y su manera de entender la literatura.
