Los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) observaron el eclipse solar total desde la órbita terrestre, a más de 400 kilómetros de altura, donde la sombra lunar se percibe como una gran mancha oscura desplazándose sobre la superficie del planeta.
Mientras millones de personas observaban el eclipse solar total con anteojos especiales, los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) presenciaron el fenómeno desde una perspectiva distinta. Desde una altitud superior a los 400 kilómetros, la alineación se manifestó como una sombra negra de gran tamaño que se desplazaba a miles de kilómetros por hora sobre la Tierra.
El astronauta de la NASA Donald Pettit señaló: “no se trata de mirar hacia arriba al Sol, sino de mirar hacia la Tierra y contemplar esta vista de campo amplio imposible de obtener desde cualquier otro lugar. Puedes ver la estructura del eclipse a una escala de medio continente”.
Desde la órbita baja terrestre, la umbra lunar se presenta como un disco oscuro, nítido e inmenso que proyecta una mancha sobre la atmósfera brillante y las nubes del planeta.
La División de Heliofísica de la NASA declaró: “los eclipses solares totales nos brindan una oportunidad sin igual para estudiar la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol, que normalmente queda oculta por su brillo abrasador”. Además, explicaron que “al observar la sombra proyectada sobre la Tierra desde el espacio nos permite entender mejor cómo interactúa la radiación solar con la ionosfera terrestre”.
El desplazamiento de la sombra sobre la Tierra resulta de la combinación de la velocidad orbital de la Luna, la rotación terrestre y la velocidad relativa. Esta interacción produce que la umbra recorra la superficie a velocidades netas que varían entre 1.000 kilómetros por hora y más de 8.000 kilómetros por hora cerca de los polos.
Debido a esta velocidad, el tiempo máximo de totalidad en un punto de la Tierra rara vez supera los 2 a 4 minutos en este tipo de alineaciones. Desde el espacio, la sombra puede rastrearse a lo largo de miles de kilómetros en tiempo real.
La observación de un eclipse solar total desde el espacio ofrece una perspectiva sobre la mecánica del Sistema Solar. Mientras en la superficie se percibe una penumbra que reduce la luz y la temperatura, desde la órbita se aprecia la precisión de los movimientos celestes: una pequeña esfera rocosa proyectando una sombra fugaz sobre la atmósfera terrestre.
