El local, ubicado en Avenida Caseros 449, combina una propuesta gastronómica de pastas caseras con una colección de autos clásicos y antigüedades. El espacio funcionó a comienzos del siglo XX como cochera de carruajes de la familia Anchorena.
El restaurante Nápoles abrió sus puertas en Avenida Caseros 449, a metros del Parque Lezama, en el barrio de San Telmo. El local ocupa aproximadamente 2.000 metros cuadrados y funcionó a comienzos del siglo XX como cochera de carruajes de la familia Anchorena.
El espacio exhibe una colección de más de 17.000 piezas, entre las que se incluyen autos de colección como Maserati, Alfa Romeo, Lancia y Mercedes, además de esculturas, lámparas, vitrinas antiguas, mascarones de proa y objetos de diversa índole.
El fundador del proyecto, Gabriel del Campo, es anticuario y creó el restaurante a partir de su colección personal. Según relató, compró el edificio hace aproximadamente veinte años para guardar y exhibir sus vehículos y objetos. La propuesta gastronómica se incorporó posteriormente, cuando los transeúntes comenzaron a preguntar qué ocurría en el interior del local.
La carta ofrece pastas artesanales elaboradas a la vista, como sorrentinos maiale, ravioli neri, cappelletti, triángulos de calabaza y fettuccine al pepe. También incluye pizzas napolitanas, pescados y mariscos, y postres como el tiramisú.
Del Campo explicó que el nombre del restaurante hace referencia a la ciudad de Nápoles, Italia, donde viajó para comprar antigüedades. «Me atrapó ese caos maravilloso que se vive en sus calles», afirmó. Al regresar a Buenos Aires, decidió recrear ese espíritu en el edificio de Caseros.
El local funciona todos los días de 9.30 a medianoche. Además de ofrecer servicios de restaurante, los objetos exhibidos están a la venta.
