En una nueva edición de Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, los especialistas Lucía Cirmi y José Dapena analizaron las políticas de incentivo a pymes, la evolución del empleo registrado y las estrategias para competir en un contexto de mayor apertura.
La economía argentina atraviesa una etapa de cambios productivos y laborales, con pymes e industria nacional frente al desafío de competir en un escenario de mayor apertura. El debate gira en torno a qué sectores deberían recibir protección y cómo combinar esa estrategia con objetivos de producción, empleo y competitividad.
En Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, la economista Lucía Cirmi planteó una estrategia selectiva para sectores considerados estratégicos, mientras que el especialista en mercados de capitales José Dapena analizó las dificultades que enfrentan las pymes para aprovechar los incentivos disponibles. La discusión también abordó el empleo registrado, los salarios y la necesidad de competir por calidad.
Pymes e incentivos para la producción
José Dapena coincidió en que resulta necesario contemplar el impacto de las políticas económicas sobre las empresas locales, aunque evitó pronunciarse sobre aspectos técnicos que no conocía en profundidad. “Me da la sensación por sentido común que sí se debería tener en cuenta”, sostuvo al analizar la necesidad de considerar a la industria nacional.
Al evaluar los incentivos destinados a las pymes, Dapena señaló que muchas empresas no cuentan con tiempo ni recursos para aprovecharlos. “El empresario está a las corridas”, describió. Explicó que los empresarios deben afrontar simultáneamente exigencias administrativas, problemas laborales y dificultades del mercado. “La penetración de ese incentivo fue muy bajo porque no hay tiempo para capitalizarlo”, concluyó.
Empleo, salarios y competitividad
Lucía Cirmi vinculó la situación productiva con la evolución del empleo y los salarios. A su entender, la protección de determinados sectores debe estar acompañada por objetivos concretos y mecanismos de evaluación. “Así como uno protege sectores tiene que exigirle más a esos sectores”, afirmó. Propuso establecer compromisos y plazos: “Exigir resultados, exigir un plazo, que las cosas no sean para siempre”.
También advirtió sobre el deterioro del empleo registrado y el crecimiento de formas de trabajo que, según su interpretación, funcionan como cobertura frente a la falta de puestos formales. “Está creciendo el desempleo encubierto”, sostuvo. Señaló que la caída del empleo privado registrado afecta el consumo y las negociaciones salariales. Frente a ese escenario, planteó que Argentina debería competir por calidad y no únicamente por costos. “La Argentina no juega el partido de tener un costo laboral bajísimo para exportar bienes baratos”, afirmó. Su propuesta apunta a otra estrategia productiva: “Si se organiza puede jugar el partido de vender algunos bienes de calidad”.
Protección selectiva y estrategia industrial
Cirmi sostuvo que el Estado debería adoptar una estrategia selectiva para proteger sectores considerados estratégicos. “No es ni protección total ni apertura al 100%, sino decir: elegir algunos sectores donde me puedo parar y proteger un poco porque quiero llevar la delantera”, planteó. Afirmó que otros países también intervienen para fortalecer su producción y consideró que Argentina debería hacer lo mismo. “Están los estados jugando, yo digo que juegue también el Estado argentino”, concluyó.
