La inflación de agosto fue 1,7 %, la más baja en catorce meses. El 44 % de los ocupados trabaja en negro, el salario privado sigue por debajo de 2023 y una familia necesita $1,6 millones para no ser pobre.
El INDEC informó el jueves que los precios subieron 1,7 % en agosto, el registro más bajo desde junio de 2025. La inflación acumulada del año es 21,3 % y la interanual bajó a 33,5 %. El ministro de Economía lo celebró. Hace dos años y medio el país venía de un 25 % mensual.
El problema no es el programa económico: es el programa social
La inflación de agosto fue 1,7 %, la más baja en catorce meses. Al mismo tiempo, el 44 % de los que trabajan lo hacen en negro, el salario privado sigue por debajo de 2023 y una familia necesita $1,6 millones para no ser pobre. El Gobierno tiene un programa económico. Lo que no tiene es un programa social.
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En el mismo informe la canasta básica alimentaria subió 2,6 % en agosto y 39,6 % en doce meses, seis puntos por encima del índice general. Los precios que más subieron fueron cebolla, zapallo, banana, papa, batata, pan, harina y fideos. Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.605.497 en agosto para no caer bajo la línea de pobreza.
El programa económico existe, es coherente y está dando los resultados que prometió en su propio terreno. Superávit fiscal, desinflación, tipo de cambio sin sobresaltos, tasas que empezaron a bajar.
Lo que no existe es un programa social. No se habla de planes ni de subsidios. Se habla de una política sobre el trabajo, el salario y la protección de los que producen, que hoy no está en ninguna parte.
La informalidad laboral llegó al 44,2 % de los ocupados en el primer trimestre de 2026, 2,2 puntos más que un año atrás y la más alta de la serie reciente: 9,2 millones de personas trabajando sin aportes, sin obra social, sin convenio y sin indemnización. Los asalariados registrados son apenas el 44,6 % del empleo total, el porcentaje más bajo en años. En doce meses el sector privado perdió 100.000 asalariados formales y sumó 90.000 monotributistas. En la semana se mostró que hay 30.385 empresas empleadoras menos desde noviembre de 2023.
El salario cuenta la misma historia. En los primeros cuatro meses del año los sueldos privados registrados subieron 10,1 % contra una inflación de 12,3 %. Medidos desde noviembre de 2023, siguen 3,5 % abajo en términos reales; los públicos, 17,2 % abajo. Los salarios registrados perdieron contra la inflación en ocho de los últimos nueve meses.
La UCA midió para el primer trimestre: pobreza del 30 %, indigencia del 6,5 %, 1,3 millones de personas más que no cubren la canasta básica, y un índice de Gini que pasó de 0,435 a 0,442.
La reforma laboral no era el programa social
La reforma laboral actuó sobre el costo de terminar un contrato: eliminó las multas de las leyes 24.013 y 25.323, redefinió la base del artículo 245, acotó la actualización de los juicios, terminó con la ultraactividad. Nada de eso toca el ingreso del trabajador, ni la informalidad, ni la brecha entre el salario y la canasta. A seis meses de su promulgación, el empleo registrado lleva tres caídas consecutivas y la informalidad marcó su récord.
Un programa social tendría al menos tres piezas que hoy no están. Una política de registración que premie al que blanquea y no solo al que regulariza con quita. Una política salarial mínima que use el Consejo del Salario para algo más que homologar la inflación pasada. Y una política de empleo para los sectores que la apertura comercial dejó a la intemperie: textil, calzado, metalmecánica, comercio.
El Gobierno puede terminar 2026 con la inflación más baja en una década y con el peor mercado de trabajo formal en veinte años. La estabilidad de precios es una condición necesaria para que el trabajo mejore, pero no es suficiente. La historia argentina ya lo probó en los noventa: convertibilidad, inflación cero y desocupación de dos dígitos.
Para un empleador, la desinflación le devuelve previsibilidad para planificar, pero el cliente al que le vende cobra menos, se endeuda más y compra menos. Para un trabajador, que la inflación sea 1,7 % no le cambia nada si su sueldo subió menos y la comida subió más.
Un país no se estabiliza solo con precios. Se estabiliza cuando el que trabaja puede vivir de lo que gana y el que emplea puede sostener a quien emplea. Eso no está en el programa económico, porque no es un problema económico. Es el programa que falta.
