La Villa de los atletas de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 en Rosario está ubicada en el predio del ex Batallón 121, frente al Museo del Deporte Santafesino. El complejo tiene cinco torres con 235 departamentos y alojará a unos 1.700 deportistas durante los 15 días de competencia.
La Villa de los atletas es el corazón de los Juegos Suramericanos, el espacio que los deportistas transforman en su casa durante las dos semanas de competencia y en el que comparten comidas, ratos libres y entrenamientos con compatriotas y representantes de otros países. Santa Fe 2026, la 13ª edición de la cita deportiva más importante de la región, tendrá tres villas, una en cada sede: la capital provincial, Rafaela y Rosario.
La de Rosario está ubicada en el predio del ex Batallón 121, frente al Museo del Deporte Santafesino. A horas del arranque oficial de la competencia, todos sus departamentos estaban ocupados por los deportistas.
El complejo está formado por cinco torres, instaladas en una superficie de unos 34.500 metros cuadrados. Su construcción se completó en 15 meses. Hay en total 235 departamentos: 140 son unidades de dos dormitorios, 35 de una habitación y 60 de tres. Están ubicados en la Zona Residencial de la Villa, a la que solo pueden acceder los atletas y los miembros oficiales de las delegaciones.
Se estima que durante los 15 días que durarán los Juegos se alojarán allí unos 1.700 atletas. Los que ya están instalados a la espera del inicio de la competencia, este domingo, fueron llenando de color los edificios pintados de tonos neutros, contra los que resaltan algunas banderas de los países participantes. Las primeras que llaman la atención al cruzar el portal que marca el límite de ese espacio destinado solo a deportistas son las de Bolivia y Guyana. Luego aparecen las de Perú, Chile, Uruguay, Argentina y Brasil, entre otras.
La delegación argentina ocupó buena parte del edificio que le asignaron, el tercero de los cinco ubicados uno al lado del otro, a lo largo de la calle que separa la Villa en dos. Ecuador ocupó varios de los departamentos de los pisos más altos.
El equipo brasileño colocó un cartel verde, azul y amarillo en la entrada del bloque que comparte con el contingente peruano con la leyenda «Bem-vindos».
En las plantas bajas de tres edificios se instalaron la oficina de vigilancia, un centro médico y un centro de atención al atleta, que funcionan para responder a cualquier necesidad de los residentes.
Desde el comité organizador informaron que, si bien la arquitectura exterior de cada Villa es diferente porque fueron desarrolladas con distintos proyectos, los departamentos son básicamente iguales y los atletas que se instalen en las de Santa Fe -que recibirá a 1.500- y Rafaela -que albergará a unos 400- tendrán las mismas comodidades y los mismos equipamientos que tienen los que competirán en Rosario.
También señalaron que una de las prioridades a la hora de armar las unidades fue la elección de las camas, que deben tener colchones cómodos para que los atletas puedan descansar bien. Para que todos estén cómodos, hay a disposición una especie de «banquito» que se puede agregar al pie de cada cama para hacerla más larga en el caso de los atletas muy altos. Tras los Juegos, tanto las camas como los armarios instalados en las habitaciones se entregarán al Ministerio de Desarrollo Social.
Dentro de la Zona Residencial, los atletas tienen a disposición un gimnasio con aparatos de primer nivel y elementos pensados específicamente para las necesidades de los deportes que se disputarán en Rosario (lo mismo ocurre con los de Santa Fe y Rafaela).
En esa carpa, algunos atletas hacían pesas o trabajaban la musculatura al lado de un par de esgrimistas venezolanos que ensayaban tácticas de ataque y defensa. Una vez finalizada la competencia, el equipamiento será cedido a la Policía de la provincia.
Un poco más atrás se levantó un salón de recreación, que tiene mesas de ping pong y pool, un par de metegoles, un simulador de carreras y varios juegos de mesa, además de sillones y espacios para desconectarse y relajarse.
En el fondo del predio está el comedor, con espacio para unas 450 personas. Cada atleta tiene cuatro pases diarios para ese lugar, que van siendo registrados en la acreditación. Se les pide que no excedan el límite de estadía de 30 minutos, para que todos tengan su chance de comer en los horarios establecidos para el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena.
El menú incluye comidas calientes con carne vacuna, cerdo, pollo o pescado y también pastas, con diferentes acompañamientos. La barra de ensaladas ofrece verduras, hortalizas, legumbres, huevos y cereales, como quinoa, cebada o arroz.
El desayuno tiene los clásicos argentinos -medialunas, bizcochos y la chance de untar un pan con dulce de leche- y opciones para otras costumbres, como salchichas asadas, huevos revueltos, humus, puré de palta y cereales.
Hay también opciones de leches vegetales y un sector del comedor reservado para los platos sin gluten, en el que hay una variedad de platos aptos para celíacos. Los atletas tienen además la posibilidad de pedir un lunch box para llevarse en caso de que la hora del almuerzo los agarre en pleno entrenamiento o fuera de la Villa.
En la entrada del predio, antes del arco que marca el inicio de la Zona Residencial, está la Zona Internacional, en la que se encuentra un minimercado y una peluquería, y también un sector con juegos y sillas al aire libre (aunque bajo grandes sombrillas), en el que los atletas pueden recibir familiares y amigos durante los Juegos.
Así es la Villa de Rosario, un pequeño barrio, con departamentos y comodidades, para que los deportistas puedan sentirse como en casa durante su paso por los Juegos Suramericanos de Santa Fe.
