El monumento granadino, Patrimonio de la Humanidad, utiliza un gemelo digital y sensores para equilibrar la afluencia turística con la preservación de su estructura histórica.
La Alhambra de Granada, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, enfrenta el desafío del sobreturismo con herramientas tecnológicas avanzadas. Con un límite anual establecido en aproximadamente 2.76 millones de visitantes, el monumento implementa un sistema de gestión basado en inteligencia artificial y un gemelo digital para monitorizar su estado y regular el flujo de personas.
Rodrigo Ruiz-Jiménez Carrera, director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, explicó que las prioridades actuales son la sostenibilidad, la recuperación del silencio durante la visita y la creación de una sede museística para el arte hispano-musulmán. Bajo su gestión, se ha desarrollado un Plan Director que integra tecnología para la conservación preventiva.
El proyecto Alhambra Living Lab ha creado una réplica digital exacta del conjunto monumental. Este gemelo digital, alimentado con datos en tiempo real, permite simular el desgaste de los materiales, planificar evacuaciones y gestionar el flujo de visitantes sin poner en riesgo la estructura física original.
«La tecnología hoy es casi invisible», señaló Ruiz-Jiménez. Sensores distribuidos por el recinto monitorizan constantemente el microclima, la integridad estructural y la concentración de personas. La información recogida permite tomar decisiones, como cerrar espacios temporalmente o redirigir al público, para prevenir daños y aglomeraciones.
El director destacó que el objetivo no es aumentar el número de visitantes, sino mejorar la experiencia mediante lo que denomina «visita mágica». Este concepto busca segmentar al público y utilizar los datos para evitar congestiones, priorizando una experiencia más pausada y significativa, especialmente para quienes pernoctan en Granada.
Durante periodos de alta afluencia, como la Semana Santa, el sistema ayuda a gestionar picos de hasta 6.700 visitantes diarios solo en la visita general, acercándose al límite de la capacidad operativa. La tecnología también permite abrir virtualmente espacios demasiado delicados para el acceso físico, como el Peinador de la Reina, combinando patrimonio y divulgación digital.
«La IA nos ayuda a hacer la Alhambra más grande», afirmó Ruiz-Jiménez, subrayando que la herramienta no deshumaniza la visita, sino que permite proteger el monumento mientras se difunde su legado.
