A sus 77 años, el francés Jean Michel Bouvier lleva más de una década dedicado a encontrar a los responsables del crimen de su hija Cassandre, ocurrido en Argentina en 2011.
Jean Michel Bouvier tenía 11 años cuando falleció su padre. En aquel momento, se negó a despedirse del cuerpo, una decisión que, según relata, marcó su vida. Años después, ya como adulto, se enfrentaría a una pérdida aún más desgarradora.
El 30 de julio de 2011, mientras se encontraba en París, Bouvier se enteró por un noticiero francés de que su hija Cassandre y su amiga Houria habían sido asesinadas en Salta, Argentina. Las víctimas habían sido golpeadas y violadas.
Desde ese día, Bouvier, de 77 años, ha dedicado su vida a la búsqueda de verdad y justicia para su hija. Su lucha se ha topado con numerosos obstáculos, incluyendo trámites burocráticos y demoras en el proceso judicial argentino, al cual ha cuestionado en varias oportunidades, aunque ahora manifiesta cierta confianza en que los culpables cumplan sus condenas.
En una entrevista realizada vía Zoom el 26 de marzo -fecha en que Cassandre hubiera cumplido 44 años- desde la Asociación Marianne, que conecta Francia y Argentina, Bouvier se mostró sereno. Asegura no actuar por odio o deseos de venganza, sino por la necesidad de justicia. Cassandre, estudiante del Instituto de Altos Estudios en América Latina, tuvo su tesis publicada de manera póstuma en La Sorbona.
Bouvier se define a sí mismo con un término francés: «désenfanté», que podría traducirse como «padre deshijado», refiriéndose a la ausencia de una palabra específica para nombrar el duelo de quien pierde a un hijo.
