En el siglo XIX, María Sebastiana Herrera gestionó con eficacia estancias del gobernador bonaerense, llevando registros detallados del ganado y supervisando a decenas de trabajadores, según documentación histórica.
María Sebastiana Herrera nació en Ranchos el 19 de enero de 1804. Contrajo matrimonio con Pascual Peredo, quien fuera mayordomo en campos de Juan Manuel de Rosas y primer Juez de Paz del partido de Las Flores en 1840. Como administradora de estancias de Rosas, Doña María desempeñó funciones de gran responsabilidad.
El 6 de diciembre de 1839 informó a Rosas sobre la selección y entrega de 812 novillos gordos de las estancias La Esperanza y La Invernada, y advirtió sobre la existencia de más ganado en otros campos. El historiador Richard W. Slatta, en su libro ‘Los gauchos y el ocaso de la frontera’, destaca que sus responsabilidades incluían el pago de salarios y la asignación de tareas a más de setenta peones, además de llevar la contabilidad de ingresos, gastos y el recuento del ganado. Según las respuestas de Rosas a sus cartas, ella realizaba satisfactoriamente todas las tareas de administración.
En 1860, en una presentación judicial, declaró que los puestos Baigorria, Constitución y La Leña fueron poseídos sin contradicciones por la Sociedad Rosas–Terrero desde 1820.
La correspondencia con Rosas detalla su minuciosa labor. El 6 de junio de 1842, Rosas le solicitó desde San Benito de Palermo el envío de 50 vacas gordas y un informe sobre los rodeos. El 30 de junio, Doña María respondió con un informe pormenorizado sobre numerosos puestos, indicando cantidades de novillos gordos y el estado de los rodeos, y mencionando dificultades como la falta de peones y caballos, o los efectos de la sequía.
También informaba sistemáticamente los envíos de ganado con destino a la Estancia San Martín. El 10 de agosto de 1842, Rosas le pidió que, a partir del 1° de septiembre, enviara mensualmente una tropa de 120 novillos gordos a ese destino.
Para el primer trimestre de 1843, la administradora informó que en los Puestos de San Benito y del Rosario había 26 capataces y 66 peones. Existen registros de movimientos de ganado para abasto o saladero, como el ingreso de 400 cabezas a Tablada del Sud en diciembre de 1846, compradas por Antonio Cambaceres a María Herrera de Peredo. Estos y otros movimientos sugieren que, mientras fueron administradores, la familia Peredo-Herrera pudo tener ganado propio en los campos de Rosas.
Tras la caída de Rosas, Pascual Peredo solicitó en 1857 comprar tres leguas cuadradas de un campo que había pertenecido al ex gobernador en el Partido de Las Flores, propuesta que fue admitida dos años después. Este campo, ubicado cerca de General Belgrano, fue mensurado en 1860 por el agrimensor Tomás Baillo. Pascual Peredo testó el 2 de diciembre de 1862, declarando entre sus bienes ese campo, casas en Azul y Ranchos, y miles de cabezas de ganado. Falleció en Ranchos el 8 de diciembre de 1862.
Doña María Herrera testó en Buenos Aires el 6 de abril de 1866 y murió en su casa de la calle Comercio (hoy Humberto I) el 7 de mayo de 1866.
