La cantante venezolana, que alcanzó las semifinales del popular concurso televisivo, relata su trayectoria, desde sus inicios en Venezuela hasta su actual etapa como artista independiente en Miami.
Steffania Uttaro inicia su mañana con una videollamada. Frente a la pantalla, habla sobre su nueva etapa musical, luciendo lentes rojos y vestimenta de colores vibrantes, fiel a su estilo. Su camino artístico comenzó en Venezuela, donde descubrió su vocación, y se consolidó en Argentina al participar y destacar en La Voz. La artista expresa que su objetivo actual es cantar y componer música con un mensaje para su público.
Uttaro nació en Valera, estado Trujillo (Venezuela), el 24 de diciembre de 1996. Describe su ciudad natal como un lugar alejado del ritmo de la metrópoli de Caracas. Durante su infancia, intentó reprimir su afición por la música, ya que no creía poder vivir de ello. Sin embargo, asegura que esta profesión «la eligió a ella» contra todo pronóstico. «Para mí, cantar nunca fue algo que yo eligiera. Muchas veces intenté esquivarla, dejarla de lado, porque de chica nunca pensé que podía ser una forma de vida o una carrera», dijo en diálogo con LA NACION. Y agregó: «Vengo de un lugar donde las probabilidades de que alguien se convierta en un cantante famoso son nulas y, sin embargo, hay muchísimo talento».
En su despertar musical, grabó junto a amigos una parodia de la serie de Disney Violetta. El video se volvió tendencia a nivel nacional en X (antes Twitter), pero también fue objeto de ciberbullying al ser comparada con otros personajes virales de la época. Tenía 11 años. «Yo no sabía lo que era el ciberbullying. Entonces el llegar al colegio y que todo el mundo estuviese hablando de eso, ir a fiestas de amigos y que todo el mundo supiera quién era yo por el video. Esa parte de la fama me pegó muy mal», recordó. El acoso online que vivió durante su infancia hizo que «se apagara» y se alejara de la música por varios años.
Este panorama cambió cuando decidió mudarse a Maracaibo, capital del estado Zulia en Venezuela. Allí todo empezó de cero; estudió Comunicación Social y participó del coro de su universidad. «En Maracaibo empecé a hacer mis contactos. Tuve que motivarme yo solita, porque ya en ese entonces mi familia vivía lejos», dijo. Al obtener su licenciatura, le dio una segunda oportunidad a la música.
En 2018, se mudó a Buenos Aires y de forma inmediata sintió una conexión con la vida nocturna de la ciudad y su cultura artística. «Yo estaba entre Buenos Aires y México. En este segundo lugar tengo a un primo que siempre me dijo: ‘Prima, vente. Yo te doy la mano’. Pero a mí algo me trasladó a la Argentina», señaló. «Un amigo me dijo: ‘Vente que yo te recibo’. Al final, esa persona no apareció más. Pese a que este primer evento fue traumático, crecí muchísimo. El tema cultural en Buenos Aires es de otro nivel; tú puedes caminar de un lado al otro y sentirte como que estás en casa. Es muy lindo lo que se vive allá», añadió.
Tres años después de su llegada, Uttaro participó de La Voz Argentina 2021. Con la canción de Aretha Franklin «Natural Woman», logró que Ricardo Montaner, Lali Espósito y Soledad Pastorutti giraran sus sillas. Allí eligió al intérprete de «Bésame». La artista describe su experiencia en el programa como una «aproximación cruda» a la industria musical que difiere de la imagen más positiva que se proyecta en televisión. «Tengo sentimientos muy encontrados porque creo que fue un primer contacto con la industria. No todo es brillo y bonito», contó Steffania.
Al mantenerse hasta las semifinales, estuvo meses en grabaciones, ensayos y pruebas de vestuario al mismo tiempo que trabajaba a tiempo completo en otra empresa. «Los horarios eran muy rudos. Yo tenía en ese momento un trabajo como social media manager y me acuerdo que mientras todos tomaban mate, estaban más relajados; yo trabajaba con la computadora», recordó. «Quizás mi experiencia era diferente a la de otros artistas, porque yo tenía responsabilidades y nunca me pude desligar de pagar la renta o el resto de mis cosas», añadió.
Pese a las adversidades, considera que La Voz Argentina le permitió descubrir su insignia como artista y consolidar su comunidad venezolana. En este último punto, asegura que su participación fue un «símbolo de unión» entre las familias del país caribeño. «Eso fue un fenómeno, una cosa tremenda. Cada noche votaban y el cariño me lo recuerdan hasta el sol de hoy. Se siente muy lindo», dijo. «Para ese momento, me sentía nostálgica por la migración, así que me alegró haber sido la razón de que muchas familias se juntaran a ver La Voz«.
Tras su paso por el reality, Steffania Uttaro inició su camino como artista independiente. Realizó sus primeros viajes a Miami y enfrentó el reto de aprender a moverse en una cultura distinta a la venezolana o argentina. «Desde el momento en el que yo me monté en el avión rumbo a Miami, yo lloré. Era inevitable contener las lágrimas porque me sentía como muy privilegiada de poder entrar a Estados Unidos», contó con emoción la artista. Luego añadió: «En ese primer viaje pagué mucho…» (continuaría).
