La investigación sobre la eficiencia de las colmenas, considerada por algunos como un estudio sin aplicación práctica, derivó en un algoritmo clave para gestionar la demanda en servidores web tras los ataques del 11 de septiembre.
Hace 25 años, los ataques del 11 de septiembre de 2001 no solo conmocionaron al mundo, sino que también pusieron a prueba la infraestructura de Internet. La demanda masiva de información colapsó servidores, exponiendo una limitación clave: la incapacidad de redistribuir eficientemente el tráfico entre servidores disponibles y ociosos.
Sunil Nakrani, un ingeniero eléctrico realizando su doctorado en la Universidad de Oxford, se planteó este problema. Al consultar a expertos del Instituto de Tecnología de Georgia, se encontró con Craig Tovey, especialista en ingeniería industrial. Tovey identificó una posible solución en una investigación previa que él y sus colegas habían realizado años atrás junto al biólogo Tom Seeley de la Universidad de Cornell: el estudio de cómo las abejas melíferas optimizan la recolección de néctar en un entorno cambiante y competitivo.
Esa investigación, que incluyó el marcaje y observación de miles de abejas en condiciones controladas, había profundizado el conocimiento sobre la «sabiduría de la colmena», un sistema descentralizado de alta eficiencia. Hasta entonces, era vista por algunos críticos como un ejemplo de estudio sin propósito práctico evidente.
La colaboración entre Nakrani y Tovey permitió aplicar el algoritmo inspirado en el comportamiento de las abejas al mundo digital. Este desarrollo ayuda a gestionar picos repentinos de tráfico en internet, asignando dinámicamente tareas a servidores y evitando caídas. En 2016, este trabajo recibió el Golden Goose Award, un premio creado para destacar investigaciones básicas que, pese a parecer oscuras o curiosas, terminan teniendo un impacto social significativo.
