Tras un inicio marcado por críticas, el equipo de Boca Juniors encadena una racha positiva de resultados y muestra una evolución táctica notoria en el torneo local y la Copa Libertadores.
El fútbol argentino suele caracterizarse por cambios rápidos en la percepción sobre jugadores y entrenadores. Hace dos meses, la continuidad de Claudio Úbeda al frente de Boca Juniors era puesta en duda tras un empate sin brillo ante Racing, que generó silbidos en La Bombonera y críticas abiertas. Sin embargo, el panorama actual es diferente.
Boca se ubica en la parte alta de la tabla del Torneo Apertura y comenzó su participación en la Copa Libertadores con una victoria como visitante ante Universidad Católica de Ecuador. Este repunte se sustenta en una racha de diez partidos sin derrotas entre el campeonato local y las copas.
La mejora del equipo no ha sido solo en los resultados. El cuerpo técnico ha realizado ajustes tácticos, buscando un mayor equilibrio y una circulación de balón más fluida desde la salida. En este proceso, la inclusión del volante Tomás Aranda ha sido clave. Su dinámica, visión de juego y capacidad para conectar con los delanteros han aportado una nueva variante al mediocampo, liberando de responsabilidades a otras figuras y mejorando las estadísticas ofensivas del equipo.
Pese a los avances, persisten interrogantes en aspectos defensivos, especialmente en el lateral derecho y ahora en el arco debido a la lesión del arquero Agustín Marchesín. El próximo desafío será el clásico ante Independiente, un rival que llega con moral alta tras vencer a Racing, y que pondrá a prueba la solidez del proceso de Úbeda.
