El sector del calzado en Argentina registra una pronunciada disminución en su producción y enfrenta desafíos en la cadena de pagos, según análisis de referentes empresariales.
La industria del calzado en Argentina atraviesa un período de complejidad, marcado por una caída en los niveles de producción y tensiones en la cadena financiera. Según análisis del sector, la combinación de factores como la disminución del consumo interno y la apertura a importaciones impacta de lleno en las pymes manufactureras.
Nicolás Mendizábal, referente empresarial del rubro, señaló en declaraciones radiales que la situación afecta a todo el sector. «Esto no es una crisis de una empresa puntual», indicó, al analizar el cierre de líneas de producción locales y el avance de productos importados. Según sus datos, la producción nacional de calzado habría descendido de unos 120 millones de pares en 2023 a una estimación que no alcanzaría los 60 millones este año.
Los segmentos más afectados serían aquellos vinculados a productos de mayor escala y menor diferenciación, como el calzado de lona o vulcanizado, mientras que el nicho del cuero enfrentaría una competencia internacional más acotada. Mendizábal describió un escenario de ajuste en el sector, con empresas que han reducido personal, disminuido la producción y operan apenas algunos días a la semana.
En el plano financiero, se observa un deterioro en la cadena de pagos. «Se triplicó la cantidad de cheques rechazados», advirtió el empresario, definiendo este indicador como «el electrocardiograma de la industria». El problema atraviesa toda la cadena productiva, incluyendo a proveedores y trabajadores.
El deterioro del poder adquisitivo también modificó el comportamiento de los consumidores, reduciendo el ticket promedio de compra y haciendo del calzado una adquisición menos frecuente. Frente a este escenario, las pymes del sector apelan a estrategias de corto plazo para sostenerse, aunque se advierte que los recursos acumulados, como stock de inventario, ya se estarían agotando.
Consultado sobre el debate económico, Mendizábal afirmó que el contexto de recesión no le conviene a ninguna pyme, un diagnóstico que, según él, es compartido por el conjunto del sector más allá de las posiciones ideológicas. El proceso actual, interpretó, replica un esquema conocido: «Dejamos de producir acá, traemos desde Asia y vendemos con la marca».
