Economistas y desarrolladores analizaron la brecha entre los costos actuales de construcción y los valores del mercado secundario, señalando un atraso que impacta en la rotación y rentabilidad del sector.
Durante el Foro de la Construcción Converge, realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario, especialistas del sector inmobiliario coincidieron en que uno de los principales desafíos actuales es la normalización de los precios relativos. Federico González Rouco, economista de la consultora Empiria, señaló que «la gran decepción de estos últimos dos años es el precio de las propiedades usadas», un factor que, a su juicio, determina muchos de los problemas del sector.
Según sus estimaciones, el valor del metro cuadrado usado presenta un atraso cercano al 27% si se lo compara con variables como el costo de construcción, los salarios en dólares y otras alternativas de inversión. Este desfase, explicó, desincentiva la venta porque los propietarios no validan precios más bajos, reduce la cantidad de operaciones y afecta el desarrollo de nuevos proyectos, ya que sin precios de salida más altos los números no cierran.
Mientras tanto, el costo de construcción experimentó una trayectoria inversa. Tras la estabilización cambiaria, el sector dejó atrás un período de costos artificialmente bajos en dólares y entró en una etapa de inflación en esa moneda. Alan Mohadeb, director de la desarrolladora Grupo Portland, detalló que muchos proyectos planificados con costos cercanos a los US$1100/m² terminaron ejecutándose por encima de los US$1800/m², comprimiendo los márgenes de rentabilidad hasta hacerlos desaparecer en algunos casos.
Los desarrolladores también destacaron que el crédito hipotecario, aunque en fase de recuperación, aún representa una porción mínima de las operaciones totales en el país, lo que obliga a las empresas a crear sus propios vehículos de financiamiento. Además, señalaron que el precio de la tierra se mantiene elevado en zonas consolidadas de la Ciudad de Buenos Aires, con valores que no se ajustaron al nuevo contexto, lo que ha llevado a muchos a explorar corredores no tradicionales donde la incidencia del terreno es menor.
En el panel, Lucas Salim, de Grupo Proaco, y María José Correa, de Torre Puerto, coincidieron en que el desafío actual pasa por la capacidad de adaptación y una transición hacia la administración de eficiencias. Para Esteban Domecq, economista de Invecq Consulting, desde una perspectiva macroeconómica, el sector de la construcción no está caro, sino que se está normalizando luego de un período de costos muy bajos.
