Fernando Cardini, toxicólogo forense, analizó en una entrevista el aumento del consumo de drogas tras la pandemia y la sustracción de insumos médicos en centros de salud de Buenos Aires y su provincia.
El toxicólogo forense Fernando Cardini se refirió al desvío de insumos médicos en centros de salud de la ciudad de Buenos Aires y la provincia. El especialista explicó en LN+ el trasfondo de la investigación judicial sobre anestesistas que sustrajeron fármacos para fines recreativos.
Cardini analizó el aumento de la drogadicción y vinculó este fenómeno al periodo posterior a la pandemia. El especialista sostuvo que el consumo de estupefacientes escaló de manera significativa en los últimos años. Según su visión, el fin del confinamiento generó una dinámica particular en la sociedad que potenció la demanda de sustancias. “El tema es la adicción. La droga ha crecido mucho en los últimos tiempos. Después de la pandemia, se generó un fenómeno muy particular y creció mucho el consumo de drogas”, afirmó Cardini.
La investigación judicial puso el foco en la facilidad con la que el personal de salud retira medicamentos de uso restringido. Médicos, enfermeros y empleados administrativos poseen contacto directo con los fármacos en un entorno que, según se investiga, carece de mecanismos de auditoría eficaces. Cardini señaló que muchas veces los hospitales funcionan como una fuente de abastecimiento para el mercado ilegal debido a la sustracción de productos. “La gente que trabaja en el sistema de salud, médicos, empleados de hospitales o enfermeros tienen el acceso frente a un sistema que estuvo mucho tiempo sin mucho control”, indicó el profesional. Y siguió: “Es una fuente de conseguir droga en los hospitales donde se roba el producto”.
El especialista advirtió sobre la aparición de una modalidad delictiva que requiere la presencia de expertos para el consumo de drogas peligrosas. Sustancias como el propofol presentan riesgos mortales si el usuario intenta la autoadministración. Por este motivo, surgieron eventos donde médicos suministran los fármacos a los asistentes para evitar desenlaces fatales inmediatos. “Hay ciertas drogas que no puede hacerlo un drogadicto común, por ejemplo, un propofol no se lo puede autoadministrar”, explicó Cardini. Este comportamiento introduce un desafío nuevo para las autoridades de seguridad y salud. “Tiene que administrarlo un profesional, no puede autoadministrarse. Este proceso lleva algo nuevo, un tipo delictivo totalmente nuevo en la sociedad que no teníamos”, sentenció el toxicólogo.
Sobre el final de la entrevista, el especialista comparó la magnitud de esta problemática con la crisis del Covid-19. Durante la pandemia —todo según el toxicólogo— murieron 7.000.000 de personas, lo que representó un promedio de cuatro decesos por minuto. En la actualidad, el consumo de estupefacientes causa la muerte de ocho personas por minuto a nivel global. “A partir de la pandemia, hay otra pandemia, la droga”, concluyó.
