El aumento en los precios de la energía, vinculado a la tensión geopolítica, genera presiones sobre los costos locales y obliga a revisar las previsiones inflacionarias para los próximos meses.
La tensión entre Estados Unidos e Irán amenaza con generar presiones inflacionarias adicionales en la economía argentina, lo que podría dificultar el objetivo de alcanzar una inflación mensual inferior al 1% hacia mediados de año, una de las metas del gobierno de Javier Milei.
La inflación mensual se aceleró a 3,4% en marzo, su nivel más alto en un año, según datos oficiales. El presidente reconoció que fue un mal resultado, y los inversores anticipan un camino más complejo para contener los precios. El aumento de los costos energéticos a nivel global, impulsado por el conflicto, obliga a revisar las proyecciones para los próximos meses.
El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó esta semana que la inflación de abril debería desacelerarse, una tendencia estacional habitual. La administración confía en que el impacto energético se disipe y la economía local mantenga su curso.
Sin embargo, los mercados se mueven en sentido contrario. Las tasas implícitas de inflación derivadas de instrumentos financieros en pesos subieron a 31% en abril desde 25% en enero, según cálculos del Banco de Valores. Los inversores exigen mayor protección ante una posible trayectoria inflacionaria más alta.
«El precio del petróleo no va a volver a niveles previos al conflicto, y eso va a tener un impacto en energía, tanto directa como indirectamente», señaló Fernando Marengo, socio de la firma de inversión BlackToro. Este impacto podría sentirse con más fuerza en Argentina debido al peso del sector agroexportador, sensible a los costos de combustible, logística y fertilizantes.
Más allá del efecto inmediato, existen riesgos de efectos de segunda ronda en alimentos y cadenas de suministro, más difíciles de medir. Paralelamente, las expectativas de inflación han empeorado. La encuesta mensual del Banco Central muestra que la inflación esperada para todo 2026 subió a 29,1% en marzo desde 22,4% en enero.
«Los riesgos de corrección están al alza», afirmó Rodrigo Park, economista jefe de Santander en Argentina. La estimación de inflación anual del banco para fines de este año se elevó a 26% desde un 16% previo. «Tuvimos cifras por encima de lo esperado en el primer trimestre por razones domésticas, pero ahora también creemos que las subas de los combustibles van a tener impacto», agregó.
La aprobación del presidente Milei, que ha dependido en gran medida de su lucha contra la inflación, cayó a 36% en marzo, su nivel más bajo desde que asumió el cargo.
