Tras el inicio de un alto el fuego negociado por EE.UU., Hezbollah afirmó mantener a sus combatientes en alerta. Mientras tanto, miles de familias desplazadas comenzaron a retornar al sur de Líbano en medio de la incertidumbre.
Una frágil calma se instaló este viernes en algunas zonas de Líbano con la entrada en vigor de un alto el fuego de 10 días negociado por Estados Unidos entre Israel y el grupo Hezbollah. Este hecho llevó a miles de familias desplazadas a comenzar el viaje de regreso a casa, aunque la incertidumbre, la destrucción y las advertencias israelíes acerca de volver a áreas del sur del país ensombrecían su retorno.
A primera hora de la mañana se observaron filas kilométricas en la carretera que conduce al sur, hasta el dañado puente Qasmiyeh sobre el río Litani, un cruce clave que conecta la ciudad costera sureña de Tiro con el norte. Los vehículos, cargados con pertenencias, avanzaban lentamente por el único carril abierto, reparado a toda prisa después de un ataque aéreo israelí apenas un día antes.
En un comunicado emitido este viernes, Hezbollah afirmó que sus combatientes mantienen «el dedo en el gatillo» por si Israel viola la tregua. El grupo proiraní aseguró haber llevado a cabo durante el conflicto de 45 días «2.184 operaciones militares» contra Israel en territorio libanés.
Desde Rusia, el portavoz presidencial Dmitri Peskov celebró la decisión del alto el fuego y expresó la esperanza de que se logren acuerdos para evitar futuros enfrentamientos, aunque no se aventuró a pronosticar si la tregua se prolongará más allá de los diez días anunciados.
En otro orden, tres petroleros iraníes sancionados por Estados Unidos salieron el miércoles del Golfo a través del estrecho de Ormuz con cinco millones de barriles de crudo, según informó la compañía de datos marítimos Kpler a la agencia AFP. Se trata de los primeros en hacerlo desde el bloqueo estadounidense a los puertos en Irán.
Por su parte, el viceministro de Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, declaró desde Turquía que su gobierno rechaza un arreglo basado en un alto el fuego temporal con Estados Unidos y exige buscar el fin definitivo de la guerra en toda la región, incluyendo Líbano y el mar Rojo.
