Hojas, bosques, flores o escenas completas: los murales y empapelados con motivos naturales vuelven como recurso clave para dar profundidad y carácter a los ambientes. A continuación, 11 ideas para incorporarlos sin exagerar.
Una pared alcanza para cambiar el clima de un ambiente. Los murales y empapelados con motivos naturales —desde hojas sueltas hasta paisajes completos— vuelven como recurso versátil: suman profundidad, ordenan el espacio y, según cómo se usen, pueden volverse protagonistas. En estas ideas, distintas formas de incorporarlos sin caer en excesos.
Contra la hoja en blanco
Un mural botánico de gran escala se convierte en el eje del living de la diseñadora gráfica Malala Chedufau. Diseñados con una paleta de verdes profundos y tonos neutros, los árboles de Magnolia suman carácter y se integran al ambiente. «Un día miré la pared blanca y me pareció enorme, desangelada. Ahí decidí hacer el mural y pensé en la magnolia de la entrada, que es una de las cosas que me enamoraron de esta casa», declaró Chedufau.
A media altura
El recurso de empapelar solo media pared funciona como una forma de incorporar naturaleza sin saturar. Esa fue la idea detrás de este dormitorio que ideó el equipo de Meritxell Ribé-The Room Studio. «Los grises aportan serenidad, mientras que el papel pintado añade energía y optimismo con un guiño a la naturaleza», sostuvieron desde el estudio.
De película
«Para ambientar el cuarto de mi hija nos inspiramos en una película que transcurre en la India y que a ella le gusta mucho. Es un cuarto personal, con un mural impactante y cada detalle elegido muy especialmente», afirmó Florencia, la dueña de casa. Lejos del típico cuarto infantil, el escritorio se llena de exotismo.
Salir del paso
En espacios de paso, los motivos botánicos livianos ayudan a sumar interés. Recurso ideal para sumar identidad en zonas que suelen quedar neutras, así funcionó en el hall de esta casa en Las Lomas de San Isidro. «El mural del hall fue un regalo de cumpleaños: me saca una sonrisa cada mañana cuando bajo a desayunar, me recibe con alegría cuando entro y me tira buena onda al salir», declaró Silvina, dueña de casa.
Energía positiva
«Por lo que transmiten, me parece fundamental que haya plantas en los cuartos de los chicos: generan energía positiva, serenidad y purifican el aire», afirmó Sofía Portela, dueña de esta casa. Con sus paisajes y tonos suaves, son una buena base para armar un cuarto: acompañan el crecimiento y permiten que el resto del cuarto tenga protagonismo.
De autor
Facundo Morando y Agustina Raspagliesi, arquitectos y dueños de casa, se animaron a diseñar sus propios murales en el cuarto de sus hijos. Los murales son montajes diseñados por Facundo que hizo en Photoshop e imprimió en una gráfica.
Algo distinto
«Veníamos de una casa en tonos de beige y dorado, y quisimos algo totalmente distinto. El gris nos encanta, y como este también es mi espacio de trabajo, busqué algo que no me cansara ni resultara invasivo», afirmó Caro Allende, creadora de Tinta Chini y dueña de casa.
Japonés
Los estampados florales grandes, en tonos claros, suelen ser una opción fácil de combinar y aportan un fondo más liviano. Son fáciles de combinar con textiles lisos, tal el caso de este cuarto infantil diseñado por la arquitecta Lola Fernández, fundadora de Estudio Losa.
Aprovechar la oscuridad
Ideado por Valeria Lamas, diseñadora industrial e interiorista, el baño de este departamento ubicado en Belgrano logra potenciar el efecto del empapelado gracias al contraste de las hojas sobre el fondo oscuro. Un recurso ideal para baños sin luz directa.
Fuerza vital
En casa de la artista Abril Tanoira, un mural que le trajo su madre de un viaje es el gran protagonista del cuarto. Lo colocaron ella y su marido: «No lo mires de cerca porque tiene imperfecciones», señaló con humor. La fuerza vital de la imagen convive con los textiles neutros y almohadones de Rapsodia y Ramos Generales.
