La jornada electoral de este domingo en Colombia definirá al próximo presidente en un contexto de alta fragmentación política, tensiones institucionales y un balance complejo de la administración de Gustavo Petro.
Colombia celebró este domingo elecciones presidenciales en un escenario de polarización y desgaste político tras cuatro años de gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia del país. La votación define al sucesor de Petro en un proceso marcado por más de una decena de candidatos, entre los que se destacan Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia e Iván Cepeda.
Durante su mandato, Petro impulsó reformas en salud, sistema previsional, matriz energética y tributaria, así como una política de «paz total» que buscó negociaciones simultáneas con grupos armados. Sin embargo, muchas de esas iniciativas enfrentaron resistencia legislativa, judicial y de sectores productivos, y quedaron parcialmente bloqueadas o diluidas. La economía registró una desaceleración del crecimiento, tensiones fiscales y cautela inversora, mientras que regiones como Catatumbo, Cauca, Arauca y Guaviare continuaron bajo control de economías ilegales.
La seguridad volvió a ser un tema central en la campaña. Abelardo de la Espriella, abogado y empresario, capitalizó el malestar con un discurso punitivo y de mano dura. Paloma Valencia, senadora y figura del uribismo, defendió una visión de seguridad democrática y alineamiento con Estados Unidos. Iván Cepeda, senador y referente de derechos humanos, se posicionó como heredero político del oficialismo, buscando preservar las reformas sociales sin el estilo polarizante de Petro.
La relación con Estados Unidos fue fluctuante durante el gobierno de Petro. A pesar de la retórica antiimperialista del mandatario, ambos países mantuvieron canales de cooperación en temas como lucha contra el narcotráfico, migración y estabilidad regional. Washington no expresó preferencia explícita por ningún candidato en estos comicios.
La elección transcurre en un clima de alta fragmentación política, con una ciudadanía que demanda estabilidad y previsibilidad tras años de incertidumbre y polarización.
