La Cámara Argentina de Comercio y Servicios advirtió que la medida reduciría el consumo y aumentaría la informalidad.
Buenos Aires, 2 de junio (NA). La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) expresó su rechazo a la reforma tributaria propuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) al Gobierno argentino en su último informe de personal técnico. La entidad, que representa al sector comercial, respaldó la reducción de impuestos y la simplificación del sistema tributario implementada por el Ejecutivo, pero consideró necesaria una reforma integral que permita menores niveles de presión impositiva y mayor neutralidad fiscal.
El FMI planteó ampliar la base de contribuyentes del Impuesto a las Ganancias y aumentar las categorías del Monotributo, incluyendo la transferencia de sujetos del Régimen General, con el objetivo de financiar la reducción de tributos distorsivos como el Impuesto sobre Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias y los Derechos de Exportación.
La CAC sostuvo que, sin un incremento de los ingresos personales, una mayor presión tributaria sobre los trabajadores en relación de dependencia reduciría los niveles de consumo, que se encuentran amesetados en los últimos meses. Además, advirtió que un aumento significativo del Monotributo provocaría un incremento de la informalidad, generando un efecto contrario al de la recaudación buscada.
La Cámara indicó que la reforma tributaria tendrá éxito solo si cuenta con la adhesión de los gobiernos nacional, provincial y municipal, que deberán reformar sus estructuras fiscales reduciendo el gasto y los tributos. Mencionó como principales preocupaciones para el sector empresario los Impuestos sobre los Ingresos Brutos, de Sellos y las Tasas Municipales de Inspección de Seguridad e Higiene.
La CAC expresó su apoyo a la continuidad de la reducción o eliminación gradual de tributos que afectan a la producción sin comprometer la sustentabilidad fiscal ni los ingresos de sectores medios y bajos.
Previamente, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) calificó las modificaciones del FMI como “regresivas” y propuso un nuevo consenso fiscal entre los distintos niveles de gobierno. La entidad, presidida por Ricardo Diab, advirtió que estas reformas reducen el poder adquisitivo de los trabajadores y encarecen la formalidad para los sectores de menores ingresos, sin abordar los impuestos distorsivos estructurales que frenan la inversión, la producción y el empleo formal. El comunicado de CAME señaló que el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas municipales representan entre el 2% y el 6% de las ventas brutas de una empresa, independientemente de su rentabilidad.
