El gobernador bonaerense Axel Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner mostraron disposición al diálogo interno, aunque con condiciones. Mientras Kicillof condiciona la reunión a temas de interés colectivo, Kirchner afirmó que el peronismo no puede excluir a nadie.
Quienes rodean al gobernador Axel Kicillof indicaron que el mandatario atiende el teléfono siempre, incluso cuando aparece el apellido Kirchner. Señalaron que hacen falta menos intermediarios y más voluntad constructiva para el diálogo. Si hay intenciones de hablar y priorizar acuerdos, la posibilidad de llegar a un punto medio se daría de forma natural.
Las chances de un diálogo que destrabe la interna de los últimos años están latentes, según fuentes del entorno. La necesidad de un acuerdo amplio que contenga a las distintas vertientes del peronismo y evite los cruces internos es vista como inevitable por dirigentes del kirchnerismo y del peronismo en general.
Kicillof está dispuesto a hablar con quien sea necesario para buscar acuerdos que beneficien a la fuerza política. “Si la propuesta de diálogo es constructiva, Axel va a estar, porque en el peronismo no sobra nadie”, afirmó a Infobae un funcionario de primera línea del gobierno provincial.
El mensaje es similar al que Máximo Kirchner emitió el viernes desde Paraná, Entre Ríos. “El peronismo no está en condiciones de excluir a nadie. Sí de dar todos los debates y discusiones internas”, sostuvo. La propuesta es concreta: hay que hablar, pero esa conversación no será un camino de rosas.
La cuestión de fondo es el para qué. El gobernador condiciona su voluntad de reunirse a temas que valgan la pena para el conjunto. “Si la reunión es para hablar de temas que tengan que ver con el futuro del espacio, Axel va sin problemas. Pero si es para decirle que todos los males del peronismo son culpa de él, no”, sentenció el mismo funcionario.
Entre los temas que requieren consenso figuran la re reelección de los intendentes bonaerenses, el regreso de las PASO a la provincia y la ingeniería para sumar nuevos aliados al frente electoral.
El peronismo debe empezar a delinear acuerdos electorales en el segundo semestre del año. Algunos dirigentes que participaron en la construcción del Frente de Todos advierten que ese trabajo requiere meses de viajes, llamados y acuerdos.
El diálogo operativo entre Kicillof y Máximo Kirchner para organizar el funeral del Indio Solari generó esperanza dentro del universo del PJ, donde esperan que se aceite la conversación entre las partes.
En el cristinismo dieron señales de querer retornar al diálogo. Advierten que hubo intentos de intermediarios que no prosperaron. En el entorno de Kicillof consideran que no hubo un llamado concreto y que solo algunos allegados dejaron saber que existía una voluntad.
Uno de los temas que divide posturas es la reivindicación del rol de Cristina Kirchner y la defensa de su situación judicial. En el cristinismo le reclaman al gobernador por no tener en el vértice de su agenda el pedido de libertad de la ex presidenta. Kicillof sostiene su postura de defensa, pero para el sector de CFK es poco.
En los últimos días dentro del justicialismo comenzó un giro respecto a la consigna para defender a la ex mandataria: pasar de “Cristina libre” a “Cristina inocente”. El sector más cercano a ella presiona para que el pedido sea permanente en todas las tribus del peronismo. En el sector más alejado entienden que cada uno debe hablar al público que crea conveniente.
Algunos dirigentes consideran que, de cara a la sociedad, el peronismo queda como un espacio que quiere la libertad de una de sus líderes a cualquier costo. Mantienen la idea de que el proceso penal estuvo viciado y que existe persecución política. La situación de CFK es un tema que nadie puede esquivar y genera cruces internos.
