En el barrio porteño de Caballito, Juan Cruz Gioia transformó una antigua casona abandonada en un bar con jardín que alberga más de 120 especies de plantas. El proyecto, iniciado durante la pandemia, busca preservar el carácter histórico del lugar.
En una calle de Caballito, una casona antigua con jardín fue reciclada para convertirse en el bar Chill Garden. El emprendimiento, liderado por Juan Cruz Gioia, ofrece un espacio verde en medio de la ciudad.
Según Gioia, la propiedad tiene una historia ligada a leyendas barriales. “Viví a la vuelta la mitad de mi vida, y siempre alguien contaba un mito o una historia distinta sobre la casa. Incluso muchos aseguran que se construyó en el siglo XIX y que perteneció a Leandro N. Alem”, declaró el emprendedor.
Gioia comenzó en la gastronomía al terminar la escuela secundaria. Aunque ya tenía otros emprendimientos en Palermo, buscaba abrir un local en su barrio de infancia. Durante la pandemia de Covid-19, redescubrió la casona abandonada. “Apareció en el momento justo. Sentimos que era momento de descentralizar la gastronomía”, afirmó.
La recuperación del espacio fue artesanal. “Fuimos recuperando de a poco, sin perder lo original, adaptándolo a un uso actual y potenciando su espacio verde. Preservar su esencia siempre fue la prioridad”, sostuvo Gioia. Inicialmente, operaron con un foodtruck y luego expandieron el proyecto.
El jardín cuenta con más de 120 especies de plantas y flores, muchas nativas. “Fue un trabajo enorme, principalmente de Marcelo, mi socio. Hoy logramos generar un verdadero oasis en plena ciudad”, indicó Gioia. El nombre Chill Garden busca reflejar esa sensación de aislamiento del entorno urbano.
La ambientación del bar incluye distintos sectores: áreas íntimas, rincones entre las plantas y mesas largas para grupos. “Cada uno tiene su propia energía. No queríamos algo uniforme, sino distintos ambientes que inviten a vivir experiencias distintas”, explicó.
La propuesta gastronómica combina un bodegón moderno con platos de estación, a cargo del chef Tupac Guantay. Entre los platos destacados se encuentran la milanesa de peceto con sorrentinos de jamón y queso, el ojo de bife con puré de boniato, y pastas artesanales como canelones de ternera y ñoquis de papa con goulash. También hay opciones para compartir, como suprema napolitana o a la fugazzeta, y postres como flan mixto y volcán de dulce de leche.
Gioia señaló que el bar ha recibido a personalidades como los futbolistas Leandro Paredes, Papu Gómez, Franco Armani y Marcos Acuña. Además, abrió otro emprendimiento en el barrio: la pizzería “Cacto”. “Me encantaría que mis hijos y los de mis socios puedan disfrutarlo con amigos cuando crezcan, como lo hacemos nosotros hoy”, concluyó.
