El presentador y cantante Josse Narváez habló en el pódcast Sinceramente Cris sobre el temor que experimentó al enterarse de que sería padre durante la pandemia de covid-19, el proceso de aceptación y el papel de su esposa Cristina Hurtado en ese período.
Josse Narváez, presentador, cantante y esposo de Cristina Hurtado, participó en el pódcast Sinceramente Cris y se refirió a lo que considera su mayor logro: su familia. Con tres hijos llegados en momentos distintos de su vida —dos de ellos fruto de la relación previa de su pareja—, el también actor habló del miedo que sintió durante la pandemia de covid-19, de una tragedia familiar que creyó superada y de cómo la fe y la paternidad lo sacaron del momento más oscuro de su vida.
En su relato, Narváez explicó que no tenía previsto un tercer hijo, especialmente durante la pandemia. Cuando su esposa le dio la noticia, su primera reacción fue de terror. “Yo casi me muero del miedo, del terror. ¿Cómo voy a traer un niño a pandemia?”, recordó, y afirmó que no podía entender cómo había familias que podían embarazarse durante el encierro. “Están locos, el mundo se va a acabar”, pensaba, hasta que le ocurrió a él.
Narváez admitió que “tuve como un mes de duelo y de aceptar esto y de masticarlo”, lo que lo llevó a reformular sus planes y los de Cristina de viajar y ser novio. La aparición de Mateo interrumpió ese plan y, con el tiempo, su perspectiva cambió. “Fue cuestión de un mes de ajustes míos, de entender, de respirar y de, al contrario, sentir que otra vez Dios me estaba premiando y me estaba dando un regalo enorme”, dijo.
En ese momento, Narváez se encontraba lidiando con sus propios problemas y miedos ligados a pérdidas anteriores: la muerte de su tío y de su hermano en un accidente. “Yo me asusté mucho en pandemia, muchos fantasmas de pérdidas que yo he tenido en mi vida, de muerte, de pérdidas de familia, de mi hermano”, comentó. “Mi hermano a mí me muere en mis brazos y éramos así, como mis hijos, éramos uno solo (…) Pensé que eso estaba muy bien sanado, y no. Me dio un miedo absoluto, porque además nos vendieron que el mundo se iba a acabar, ¿no? Y yo me preguntaba: Dios, ¿y ahora a quién te me vas a llevar?”, expresó.
Narváez manifestó que “el año más oscuro de mi vida ha sido el año más maravilloso. El año de mi verdadero despertar, de entender verdaderamente el sentido de la vida”. Mientras el mundo del espectáculo se paralizaba, él formaba parte de uno de los pocos equipos que seguía grabando, por los días en que se realizaba Guerreros en el Canal Uno. Pero Narváez no lo vivía como una bendición, sino como una carga. “Yo no quería ir a trabajar, yo tenía miedo, un poco de miedo a las personas, al contacto, a enfermarme, a enfermar y a que alguien se me fuera”, contó.
Los días se volvieron pesados, y se aferró a la fe, algo clave en su resurgimiento espiritual. “Lloraba todo el tiempo y a base de oración y de doblar rodilla, Dios me fue mostrando el camino”, recordó. En ese encierro llegaron, según sus palabras, “las mejores frases, los mejores coaches, los amigos, la palabra, los libros que nunca habían llegado (…) Entendí mucho sobre la vida, sobre la felicidad, sobre el propósito, sobre qué hacemos aquí”.
Narváez no dudó en reconocer a Cristina Hurtado como una figura clave en ese complejo momento. “Ella es especial, es un personaje divino. Cris ha sido maestra para mí en 25.000 cosas en la vida. Ella fue paciente en ese momento, es hermosa, la amo con toda la fuerza de mi vida. Esa mujer es lo máximo”, puntualizó.
