Un informe internacional y testimonios de profesionales argentinos señalan un incremento en la prescripción de medicación psiquiátrica en menores, en un contexto de alta demanda y dificultades de acceso a tratamientos integrales.
Un estudio realizado por investigadores del grupo OPIK de la Universidad del País Vasco, en España, analizó 157.868 diagnósticos de ansiedad o depresión en pacientes de 14 a 25 años registrados en consultas de atención primaria entre 2018 y 2024. La investigación determinó que en 2018 el 24,4% de los pacientes recibió al menos un ansiolítico, hipnosedante o antidepresivo en los 30 días posteriores al diagnóstico, mientras que en 2024 ese porcentaje ascendió al 35,1%.
Especialistas consultados en Argentina coinciden en que la situación es similar en el país. Afirman que el aumento en la indicación de psicofármacos en niños y adolescentes se explica por una combinación de factores: mayor incidencia de problemas de salud mental, mayor nivel de diagnósticos, dificultades para acceder a psicoterapia y una demanda de inmediatez por parte de las familias.
Andrea Abadi, psiquiatra y directora del Departamento Infantojuvenil de Ineco, señaló que la risperidona y el aripiprazol son los dos psicofármacos más indicados en niños y adolescentes. Según datos de la consultora Iqvia, la venta de aripiprazol en el país creció un 13% respecto del año anterior durante la pandemia, mientras que la risperidona tuvo un incremento del 1%, con picos del 5% en 2021.
Marina Manzione, psicóloga especialista en niñez y adolescencia, indicó que en su consultorio recibe cada vez más casos extremos que requieren intervención psiquiátrica y medicación. “El aumento de casos es real. Pero también hay una demanda social de resolución inmediata por parte de las familias”, afirmó. Agregó que muchos padres proponen el uso de medicación, incluso con experiencias previas propias, y que es necesario acompañar el tratamiento farmacológico con psicoterapia.
La disponibilidad de especialistas es limitada. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina hay 454 psiquiatras infantojuveniles en actividad y 3945 psiquiatras generales, lo que equivale a cuatro especialistas infantojuveniles por cada 100.000 niños, niñas y adolescentes.
Abadi destacó que la oferta horaria para psicoterapia, especialmente entre las 17 y las 20, está colapsada. “Todo el tiempo estamos respondiendo que no tomamos más pacientes porque no tenemos más tiempo en las agendas”, declaró. También mencionó que las escuelas no están preparadas para tolerar problemas de conducta y que, en muchos casos, se recurre a la medicación para que los chicos puedan permanecer más horas en el aula.
Juana Poulisis, psiquiatra infantojuvenil, sostuvo que los psiquiatras intentan no hipermedicar. “Medicamos si es necesario. Los trastornos de ansiedad, los cuadros afectivos, son cuadros biológicos. Si existe la intervención farmacológica positiva, no adictiva, ¿por qué no utilizarla?”, dijo. Aclaró que el abordaje incluye estrategias de regulación emocional no farmacológicas y que la medicación se utiliza cuando es necesaria, siempre en el marco de un tratamiento integral.
