Manuel Mendoza Herrera, conocido como ‘El Manteco’, contactó a Infobae desde Perú para hablar sobre su pasado como mayorista de cocaína y pedir información sobre el fallecimiento de su mujer, Déborah Urquiza.
Manuel Mendoza Herrera, “El Manteco”, fue uno de los mayores mayoristas de cocaína en Argentina. Contactó a Infobae esta semana desde Perú para expresar su deseo de hablar.
“Te soy honesto, ni yo mismo lo sé, pero tengo una deuda pendiente. Una deuda sentimental, ¿sí? Porque, de todo lo que pasó, nadie me supo dar una explicación de la muerte de mi mujer en ese momento. Pero vos sabés que en este mundo todo se sabe. No tengo las pruebas porque te mentiría si te digo que las tengo, pero sé qué fue lo que pasó. Yo quiero saber quién mató a mi mujer”, declaró.
Oriundo de Trujillo, Perú, “El Manteco” se vinculó siete años al capo peruano Jaider Mejías Quiñonez, “El Yayo”, al que conoció en una cancha de fútbol de Villa Celina. Juntos conformaron una sociedad criminal dedicada al tráfico a gran escala de droga de alta pureza.
“Aparato”, llamaba “Manteco” al kilo, que su banda compraba a 500 dólares para revenderlo a siete veces más en Argentina. Un envío de 500 kilos podía agotarse en una semana. La droga llevaba la marca de un trébol como señal de calidad.
El negocio fue delatado por la mujer de un preso en Marcos Paz. En octubre de 2022, la Fiscalía Federal de Hurlingham, a cargo del fiscal Santiago Marquevich, allanó propiedades y halló 485 kilos de cocaína: casi 300 en una camioneta Ford Rancher en General Rodríguez y el resto bajo tierra en un tanque de agua en Merlo.
“Manteco” fue detenido y condenado a 5 años de prisión mediante juicio abreviado en el Tribunal N°1 de San Martín. Regresó a Perú gracias a la ley de extrañamiento. Jaider Mejías permanece prófugo.
Desde Perú, “Manteco” explicó el funcionamiento del negocio: “En la selva del Perú, en el VRAEM, un kilo vale quinientos dólares. Cruzarlo de Perú a Bolivia, con flete por avioneta, cuesta mil dólares por aparato. Un kilo puesto en Buenos Aires costaba entre 2900 y 3000 dólares. Vendíamos según la zona y la gente. Con clientes de Rosario, por ejemplo, el precio era de 3600 dólares el kilo”.
“Yo era quien proveía los autos, las casas. Iba a buscarla en camioneta. Nunca iba a donde aterrizaba. En una camioneta entraban unos 200 kilos. Guardaba mercadería en una casa, plata en otra. Mi jefe iba y venía de Perú. Los 500 mil dólares eran parte de lo que había ganado”, agregó.
Consultado sobre su mujer, afirmó: “Se llamaba Déborah Urquiza, era de Merlo. Murió el 20 de diciembre de 2022. La conocí en plena pandemia. Sabía del negocio. Yo lo hablé con ella, le dije: ‘Mirá, gorda, tengo tanta plata ahorrada y ya quiero cortar’”.
Según el requerimiento de elevación a juicio del fiscal Marquevich, Urquiza fue vinculada a un “domicilio caliente en Merlo”. El 20 de diciembre de 2022, la Policía de la Ciudad la halló en una esquina de la avenida Callao. El sumario indicó que “se encontraba corriendo eufórica y sin compañía, con torso desnudo y descalza, y gritaba que alguien quería hacerle daño”. Intentó agredir a los policías y se autolesionó, por lo que fue reducida. Falleció en el acto. La autopsia determinó que murió por un edema y hemorragia pulmonar, sin lesiones óseas en el tórax.
“Manteco” sostuvo que su pareja tenía golpes en el rostro y manos, y que su bolso, celular y llaves nunca aparecieron. La Fiscalía Federal de Hurlingham requirió el expediente de la muerte de Urquiza, pero no considera que esté vinculada al negocio narco, según fuentes del caso.
