Durante la semifinal del Mundial 2026, una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas” generó un debate político tras la prohibición oficial de exhibir símbolos alusivos. El presidente Javier Milei calificó el gesto como “patrioterismo barato”, mientras los jugadores reivindicaron el reclamo de soberanía.
El historiador Federico Lorenz, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento, docente del Colegio Nacional de Buenos Aires e investigador del Conicet, ha estudiado durante más de dos décadas el lugar de Malvinas en la memoria colectiva argentina. En obras como Las guerras por Malvinas (2006), Fantasmas de Malvinas (2008) y Unas islas demasiado famosas (2013), sostiene que tras la guerra de 1982, Malvinas se convirtió en un punto de identidad nacional difícil de problematizar, basado en consignas como “las Malvinas fueron, son y serán argentinas” o “Malvinas es un sentimiento que une a los argentinos”.
Durante la semifinal del Mundial 2026, una bandera improvisada con la consigna “Las Malvinas son Argentinas” fue exhibida en el estadio. Según informó Regina Giannasi en PERFIL, el creador de la bandera la construyó artesanalmente con pintura y pincel comprados por pocos dólares y sobre la sábana de su hotel. La exhibición ocurrió pese a que el Gobierno, a través de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había prohibido el ingreso de símbolos alusivos a Malvinas, encuadrándolos entre los “mensajes políticos o provocativos” tras una reunión con el FBI y autoridades británicas que catalogó el partido como de “alto riesgo”.
La respuesta británica fue inmediata. Un vocero de Downing Street afirmó que “la Copa del Mundo puede no ser de Gran Bretaña, pero las islas del Atlántico Sur seguirán siendo británicas”. El secretario de Comercio británico, Peter Kyle, calificó la exhibición como “totalmente inapropiada” y solicitó a la FIFA una investigación. Del lado argentino, la embajadora en Londres, Mariana Plaza, sugirió anticiparse a una protesta formal del Foreign Office, mientras que el canciller Pablo Quirno optó por una respuesta de bajo perfil.
El presidente Javier Milei se refirió al episodio en redes sociales y en declaraciones a medios. En su cuenta de X, calificó los gestos reivindicativos como “patrioterismo barato, berreta” y afirmó que “la política no debe apropiarse de esta fiesta de los argentinos”. También sostuvo que “mientras algunos se dedican a hacer berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal, nosotros por la vía diplomática cada día estamos más cerca de la recuperación de las Islas Malvinas”. En una entrevista con El Observador, agregó que “esas frases impertinentes e impropias corresponden a personas intrascendentes”.
El capitán de la Selección, Lionel Messi, declaró ante TyC Sports: “Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes”.
Según la consultora Ad Hoc, que mide el pulso de las redes sociales, el 66,7% de las menciones que vincularon a Milei con Malvinas tuvieron valoración negativa. Un relevamiento de Aresco, publicado en 2020 en la página del Ministerio de Relaciones Exteriores, indica que más del 80% de la población respalda el reclamo de soberanía sobre las islas.
