El Gobierno de Chile declaró el estado de excepción constitucional de catástrofe en la provincia de Huasco y la región de Coquimbo debido a las inundaciones provocadas por lluvias torrenciales, que hasta el momento han dejado diez fallecidos, según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED).
El Gobierno de Chile decretó el estado de catástrofe en el norte del país a causa de las inundaciones registradas por lluvias torrenciales en esa zona. Según el último balance del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), al menos diez personas murieron.
“El presidente, José Antonio Kast, anuncia el estado de excepción constitucional de catástrofe por calamidad pública en la provincia de Huasco (región de Atacama) y en la región de Coquimbo, por un período de 30 días”, informó el Gobierno chileno a través de un mensaje en redes sociales.
La medida responde al impacto del sistema frontal que generó aislamientos, desborde de ríos y canales, anegamientos, corte de servicios básicos y restricciones en rutas en ambas zonas. Esto implica la designación de jefes de la Defensa Nacional para coordinar la respuesta y garantizar el orden y la seguridad pública.
El ministro del Interior chileno, Claudio Alvarado, afirmó que las lluvias registradas en los últimos días “superaron los pronósticos” y generaron “una serie de situaciones de aislamiento de personas, cortes de caminos, calles anegadas, problemas en los sistemas de alcantarillado y otras condiciones”, motivo de la decisión de decretar el estado de catástrofe.
El Gobierno habilitó fondos de emergencia y coordina actividades con el Ejército para el despliegue de medios. También se suspendieron clases, se habilitaron albergues y se realizaron evacuaciones preventivas, según un comunicado del Ejecutivo.
El SENAPRED informó que hasta el momento se confirmaron diez fallecidos en Atacama y Araucanía, además de 16 heridos, cuatro desaparecidos y más de 2.400 damnificados. Más de 104.500 personas están aisladas, principalmente en las regiones de Atacama y Coquimbo. Cerca de 80 viviendas quedaron destruidas, más de 2.100 sufrieron daños graves y otras 18.500 tienen daños menores.
El presidente Kast, desde la región de Coquimbo, donde se reunió con el gobernador Cristóbal Juliá y otros altos cargos locales, lamentó el balance de víctimas y explicó el despliegue de las autoridades ante una emergencia “que aún no termina”. “Entiendo la urgencia, entiendo la angustia que genera un fenómeno climático como el que hemos vivido. Esto no es una diferencia de colores políticos. Hoy día la urgencia que nos convoca a todos es salvar vidas”, señaló, según la emisora chilena Cooperativa.
