Especialistas en oftalmología impulsan la inclusión de la campimetría en los exámenes para obtener o renovar la licencia de conducir en Argentina, con el objetivo de detectar pérdidas de visión periférica que no se advierten en las pruebas tradicionales.
Buenos Aires, 14 de agosto (NA) — La visión no solo implica leer letras a distancia, sino también medir el área que abarca y la percepción de los colores. Especialistas promueven que el estudio del campo visual forme parte de los controles para obtener o renovar la licencia de conducir, tal como se realiza en otros países.
Hasta el momento, la mayoría de los controles visuales para obtener o renovar la licencia de conducir se concentran en una sola medición: la agudeza visual, es decir, la capacidad de leer letras o identificar objetos de frente y a cierta distancia. Sin embargo, los oftalmólogos señalan que esa evaluación excluye un aspecto relevante para la conducción segura: el campo visual.
“El conductor puede leer perfectamente el cartel que tiene adelante y, aun así, no detectar un peatón, una bicicleta o un vehículo que aparece desde un costado. Las estadísticas mundiales demuestran que el 55 % de los pacientes mayores de 60 años que han sufrido algún accidente vial presentan defectos del campo visual”, afirmaron los oftalmólogos de CAMEOF.
El campo visual es el área que una persona percibe mientras mantiene la mirada fija en un punto. Entre ambos ojos abarca aproximadamente 180 grados y es esencial para detectar movimientos laterales, obstáculos y situaciones de riesgo en la vía pública.
Una de las principales preocupaciones es que casi la mitad de las personas con alteraciones del campo visual no percibe que tiene una limitación hasta que se realiza un estudio específico llamado campimetría. Estas alteraciones pueden deberse a enfermedades oculares como el glaucoma, pero también a diabetes, accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurológicas, desprendimientos de retina o tumores cerebrales que afectan la vía óptica. Casi el 30 % del cerebro está relacionado con la visión y los patrones de los defectos campimétricos tienen valor localizador.
La prevalencia de los defectos campimétricos aumenta con la edad y pueden afectar alrededor del 15 % de las personas mayores de 65 años. En ese grupo etario, la tasa de accidentes viales se incrementa significativamente, sobre todo durante la conducción nocturna. El glaucoma, una afección del nervio óptico por aumento de la presión ocular, principal causa de pérdida progresiva del campo visual, afecta aproximadamente al 2 % de la población mayor de 40 años y puede comprometer hasta el 14 % de los individuos mayores de 60.
Frente a esta evidencia, se propone incorporar la campimetría —el estudio que mide el campo visual— al momento de emitir certificados de aptitud visual para conducir. Actualmente, existen equipos computarizados y sistemas con antiparras que permiten realizar el examen en pocos minutos y detectar pérdidas visuales que no aparecen en la prueba tradicional de lectura.
Los especialistas recuerdan que la legislación vial contempla no solo la agudeza visual, sino también la extensión del campo visual para determinar la aptitud para conducir. Al no examinar el campo visual, según los especialistas, se estaría incumpliendo la ley. Los profesionales de CAMEOF consideran que la medición del campo visual es un examen indispensable para la renovación de la licencia, e incluyen una evaluación oftalmológica completa con estudio de campo visual.
Esta medida no busca excluir conductores, sino identificar situaciones de riesgo y detectar enfermedades que muchas veces el paciente desconoce. Incorporar este control tendría un doble beneficio: mejorar la seguridad vial y favorecer el diagnóstico precoz de patologías visuales y neurológicas que pueden pasar inadvertidas durante años. En un contexto de envejecimiento poblacional, los especialistas consideran que un examen oftalmológico completo es una forma de evitar accidentes y de eso se trata la renovación del registro de conducir.
