El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un memorando de seguridad nacional que ordena a la Armada abandonar el sistema de lanzamiento electromagnético EMALS en futuros portaaviones de la clase Ford y volver a las catapultas de vapor. La medida afectará al USS Doris Miller, cuarta unidad de la serie.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un memorando de seguridad nacional que instruye a la Armada a reemplazar el Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves (EMALS) por catapultas de vapor e hidráulicas en los portaaviones de la clase Ford. La orden se dio a conocer el 13 de agosto de 2026 a través de la cuenta oficial de la Casa Blanca en X.
Según el documento, los tres primeros buques de la clase (USS Gerald R. Ford, USS John F. Kennedy y USS Enterprise) mantendrán sus lanzadores electromagnéticos, pero las unidades futuras, comenzando por el USS Doris Miller, serán rediseñadas para incorporar la tecnología analógica. La quilla del Doris Miller se colocará este año y su entrega está prevista para 2034.
Trump había expresado críticas al EMALS desde 2017, argumentando que el vapor es un sistema más simple y reparable en combate. En declaraciones previas, sostuvo que las catapultas de vapor «se pueden reparar con un martillo y un soplete», mientras que el sistema electromagnético requiere ingenieros especializados.
La Armada, por su parte, había defendido el EMALS por reducir el estrés estructural en los fuselajes y aumentar la frecuencia de lanzamientos. Hasta marzo de 2026, el USS Gerald R. Ford completó aproximadamente 37.000 lanzamientos con el sistema electromagnético. Además, la automatización permite operar cada buque con 500 marineros menos que la clase Nimitz, lo que representa un ahorro anual de unos 100 millones de dólares por unidad.
El cambio de diseño implica una reingeniería profunda, ya que la clase Ford fue construida para funcionar íntegramente con energía eléctrica, sin la red de tuberías de vapor que usaban los modelos anteriores. La restitución de ese sistema requerirá reconstruir secciones del barco y reactivar líneas de producción que llevan más de dos décadas inactivas.
La empresa General Atomics, contratista del EMALS, advirtió que los trabajos en el USS Doris Miller superan el 50% de avance en componentes primarios y que modificar el rumbo implicará riesgos en costos y plazos. También señaló que el abandono de la innovación digital podría favorecer a potencias rivales como China, que ya implementa catapultas electromagnéticas en sus portaaviones.
El memorando incluye además la elaboración de un plan en 120 días para crear el quinto astillero público del país, el primero en 83 años, enfocado en reparación y mantenimiento de submarinos nucleares. También autoriza, de forma inédita, que astilleros de países aliados con inversiones estratégicas en Estados Unidos puedan construir hasta dos buques de guerra en sus instalaciones.
