El Gobierno dejó fuera de una licitación de deuda 200.000 millones de pesos para inyectar liquidez. Analistas consultados por +Perfil explicaron el cambio de estrategia.
La decisión del Gobierno de dejar fuera una parte de los fondos de una licitación de deuda para inyectar pesos en la economía fue analizada por el economista Carlos Burgueño en el programa Ronda de Economistas, emitido por +Perfil. Burgueño explicó el cambio en la política de absorción de pesos y el posible impacto en la actividad económica.
“Los 200.000 millones de pesos que ayer quedaron afuera, a propósito, en la renovación de deuda en pesos. A la calle, dinero a la calle”, afirmó. Según el analista, las ofertas de renovación superaron el 100%, pero el Gobierno decidió absorber menos deuda: “El Gobierno voluntariamente toma el 90%, deja fuera un 10%, inyecta dinero, inyecta pesos, sube la base monetaria disponible”.
Burgueño consideró que se trata de un cambio significativo en la estrategia oficial: “Era una herejía hace un mes para atrás. La prioridad era absorber todo el dinero”. Y agregó: “Sí, hay un cambio de política, bienvenido sea”.
La estrategia contempla utilizar una porción de los fondos de ANSES. “Acá es dinero de ANSES, del FGS, una parte muy chiquita del dinero de ANSES”, precisó. Además, destacó el discurso utilizado para presentar las nuevas líneas: “Justicia social, se habla de esto es para que haya justicia social porque es justicia social que las familias puedan acceder a sus créditos para tener su primera vivienda”.
Por su parte, el economista Andrés Asaín consideró que el Gobierno busca dinamizar la economía antes de las elecciones. “Es un intento de dinamizar un poco la economía de cara a las próximas elecciones”, sostuvo. Según Asaín, el objetivo es atender el deterioro del consumo y facilitar el acceso al financiamiento: “El consumo de los hogares está bastante apretado y quiere mover un poco la economía”.
Asaín definió la estrategia como “un plan platita, si querés, muy poca platita, pero en platita”, aunque advirtió sobre sus limitaciones. En particular, cuestionó el impacto que podrían tener los créditos hipotecarios sobre la construcción: “No va a tener tantos efectos multiplicadores en la construcción”, afirmó. En su opinión, “gran parte de este programa se va a ir a la compraventa de propiedades usadas”.
Burgueño, en tanto, planteó la principal incógnita: “La gran pregunta es, ¿estas son decisiones esporádicas o esto es el inicio de políticas activas?”. Y remarcó que la medida no implica emisión destinada a financiar déficit: “Acá no hay emisión de pesos, acá no hay déficit fiscal a cubrir”.
