La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, destacó el acuerdo petrolero con Estados Unidos, que contempla inversiones por más de 100.000 millones de dólares y el desarrollo de 17 campos estratégicos.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se refirió al acuerdo petrolero alcanzado con Estados Unidos y sostuvo que tendrá un impacto significativo en el «renacimiento» de su país. El entendimiento incluye inversiones privadas por más de 100.000 millones de dólares y el desarrollo de 17 campos estratégicos.
Rodríguez difundió un mensaje junto con el comunicado oficial, que compartió en español e inglés. «Venezuela anuncia un histórico acuerdo con el Gobierno de los Estados Unidos, que tendrá un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación», escribió en su cuenta de X.
La mandataria afirmó que el pacto es resultado del fortalecimiento de la relación bilateral y permitirá acelerar la llegada de capitales para recuperar y reconstruir infraestructura vinculada con la industria de los hidrocarburos. Agradeció al presidente estadounidense, Donald Trump, al secretario de Estado, Marco Rubio, y al Gobierno norteamericano por su participación en las negociaciones. Calificó el entendimiento como un «hito histórico» para los vínculos entre ambos países.
Según detalló Rodríguez, el acuerdo permitirá incrementar la producción de petróleo mediante la participación de operadores privados. El proyecto contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65.000 millones de barriles. La iniciativa prevé inversiones superiores a 100.000 millones de dólares y más de 209.000 millones en tributos para el Estado venezolano.
«Nuestro objetivo es avanzar hacia la consolidación de una potencia energética productora», manifestó. También aseguró que las reservas venezolanas serán colocadas «al servicio del desarrollo nacional, la generación de empleos, el incremento del ingreso de nuestros trabajadores y el bienestar de nuestro pueblo». Finalmente, afirmó que el entendimiento abre para Venezuela «una nueva etapa de recuperación, crecimiento, producción, seguridad y prosperidad».
El acuerdo fue anunciado después de las negociaciones iniciadas tras la captura y el traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos. Trump lo presentó como «el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial» y afirmó que permitirá ampliar el suministro estadounidense, atraer inversiones privadas y contribuir a la reconstrucción de la economía venezolana.
El entendimiento surgió del proceso iniciado después de la captura y el traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos, el 3 de enero. Desde entonces, Washington buscó garantizar un flujo estable de crudo venezolano hacia sus refinerías y promover la llegada de inversiones estadounidenses al sector energético. Tras la salida de Maduro, el gobierno de Donald Trump respaldó a Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, como presidenta interina y principal interlocutora en las negociaciones. Las conversaciones se desarrollaron dentro del plan diseñado por Marco Rubio, dividido en tres etapas: estabilización, recuperación y transición política.
En ese marco, Estados Unidos impulsó modificaciones en las leyes petrolera y minera para facilitar la participación privada, flexibilizó algunas sanciones y asumió un papel central en la administración de los ingresos obtenidos por la venta del petróleo venezolano. El acuerdo también apunta a recuperar una industria que llegó a producir más de 3 millones de barriles diarios, pero que actualmente extrae cerca de 1,25 millones debido a la falta de inversión, el deterioro de la infraestructura, los problemas operativos y las sanciones internacionales.
Con el nuevo escenario, Washington busca ampliar su participación en el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, mientras Caracas procura recuperar su capacidad productiva y atraer capitales para reconstruir el sector.
