Un sondeo de Reuters/Ipsos indica que el terrorismo interno y la violencia aleatoria preocupan más que los ataques del extranjero, y que crece el rechazo a las guerras posteriores a 2001.
Una encuesta realizada por Reuters/Ipsos entre el 28 y el 31 de agosto consultó a 1.167 adultos estadounidenses sobre cuál consideraban la mayor amenaza para la seguridad de una persona promedio en el país. Los resultados, difundidos a 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, muestran un cambio en la percepción respecto a mediciones anteriores.
El 33% de los encuestados señaló al “terrorismo interno” como la principal amenaza, mientras que el 20% eligió al terrorismo proveniente del extranjero. La preocupación individual más mencionada fueron los actos de violencia aleatorios, incluidos los tiroteos masivos, con un 42% de las respuestas.
En comparación con una medición de Reuters/Ipsos de 2013, la percepción cambió: en aquel entonces el 21% consideraba al terrorismo interno como la principal amenaza, el 28% apuntaba al terrorismo extranjero y el 51% mencionaba la violencia aleatoria. Cuando la pregunta se centró en ataques motivados por una ideología, el 61% identificó a los extremistas nacionales como una amenaza mayor, mientras que el 34% señaló a los grupos extranjeros.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001, en los que militantes de Al Qaeda secuestraron aviones y los estrellaron contra el World Trade Center en Nueva York y el Pentágono, dejaron miles de muertos y dieron inicio a décadas de guerras.
Recuerdo del 11-S y percepción de las guerras posteriores
El sondeo mostró que el impacto de los ataques permanece: seis de cada diez estadounidenses dijeron que piensan periódicamente en el 11 de septiembre, y una proporción similar afirmó que respaldaría una respuesta militar ante un futuro ataque terrorista importante. Además, el 60% cree que la respuesta del Gobierno fue al menos algo eficaz para prevenir nuevos ataques en territorio nacional.
El 75% de los encuestados considera que el 11-S tuvo un gran impacto en Estados Unidos, frente al 41% que atribuye un impacto similar a la crisis financiera de 2007-2009.
Sobre las guerras posteriores, el 48% considera que la guerra de Afganistán no valió la pena, mientras que el 21% opina lo contrario. En el caso de Irak, el 51% dijo que no valió la pena y el 21% sostuvo lo contrario. En cuanto al conflicto con Irán iniciado hace seis meses, el 54% cree que no valió la pena y el 25% que sí.
Opinión sobre seguridad y vigilancia
Las medidas de seguridad aeroportuaria implementadas tras el 11-S mantienen un amplio respaldo: el 71% de los demócratas y el 75% de los republicanos las consideran valiosas. En cambio, solo el 23% apoya reemplazar la seguridad aeroportuaria federal por contratistas privados, mientras que el 48% se opone.
La vigilancia interna genera rechazo: el 65% se opone a que las agencias de inteligencia monitoreen las comunicaciones electrónicas de ciudadanos sin una orden judicial. Una ley de 2008 que permitía esa práctica expiró en junio, y la administración Trump pidió al Congreso que vuelva a autorizarla.
La encuesta se realizó en línea con un margen de error de entre 3 y 6 puntos porcentuales, según la pregunta.
