La normativa argentina no fija plazos ni kilometrajes para el recambio, pero establece una profundidad mínima de dibujo y prohíbe circular con cubiertas dañadas estructuralmente.
La Ley Nacional de Tránsito 24.449 no establece un plazo en años ni una cantidad de kilómetros para el cambio de neumáticos en la Argentina. La norma fija un límite de desgaste de la banda de rodamiento y enumera daños estructurales que impiden la circulación.
El artículo 48 de la ley prohíbe circular «con cubiertas con fallas o sin la profundidad legal» en la banda de rodamiento. La reglamentación precisa las medidas mínimas: 1,6 milímetros para autos y camionetas, 1 milímetro para motos y 0,5 milímetros para ciclomotores.
La misma reglamentación enumera daños incompatibles con la circulación, entre ellos cortes que alcancen la estructura de la cubierta, separaciones del caucho y desgaste que deje expuestas las telas. Una cubierta puede conservar dibujo suficiente y no estar en condiciones de uso por un daño estructural.
Los canales de la banda de rodamiento evacuan agua y mantienen el contacto entre la cubierta y el pavimento. A medida que se desgastan, disminuyen la adherencia y la tracción, en particular sobre calzada mojada. Eso aumenta la posibilidad de que el vehículo patine o haga aquaplaning, situación en la que un banco de agua reduce o interrumpe el contacto de las ruedas con el asfalto y puede hacer que el conductor pierda el control.
Cómo controlar las cubiertas
La profundidad se puede medir con un instrumento específico o revisar mediante los testigos de desgaste incorporados en la banda. Son pequeñas elevaciones dentro de los canales. Cuando la superficie de rodamiento queda al mismo nivel que esos indicadores, el neumático llegó al límite de uso y debe cambiarse. La inspección debe hacerse en toda la banda, porque un neumático puede gastarse más de un lado que del otro.
También hay que observar los laterales y la superficie en busca de cortes, grietas, deformaciones o bultos, además de prestar atención a vibraciones, ruidos o pérdidas de presión. Se recomienda consultar a un profesional ante daños visibles o cambios en el comportamiento de la cubierta, ya que el desgaste irregular puede estar relacionado con problemas de presión, alineación o sobrecarga.
