Médicos y usuarios reportan casos de embotamiento emocional o anhedonia en algunos pacientes tratados con medicamentos como Ozempic, aunque estudios destacan beneficios en salud mental. Las farmacéuticas señalan que no figura como reacción adversa oficial y los investigadores buscan explicaciones.
Algunos usuarios de medicamentos de la clase GLP-1, como Ozempic y Wegovy, han comenzado a reportar una experiencia peculiar: una sensación de embotamiento emocional o dificultad para conectar con el placer en actividades cotidianas, un fenómeno que circula en internet bajo el nombre coloquial de «personalidad Ozempic».
Los relatos describen una respuesta atenuada no solo frente a la comida, sino también ante otras fuentes de disfrute como la música, la lectura o las relaciones sociales. Sin embargo, los médicos enfatizan que estos reportes no son generalizados y contrastan con estudios que muestran mejoras en la autoestima y el ánimo en muchos pacientes.
Esta nueva clase de fármacos, desarrollados a partir de compuestos que imitan hormonas involucradas en la regulación del apetito y la glucosa en sangre, es considerada, en términos generales, segura. Si bien sus efectos metabólicos fueron ampliamente estudiados, su impacto psicológico se conoce en menor profundidad.
Estudios recientes publicados en revistas como The Lancet y BMJ sugieren que la semaglutida (principio activo de Ozempic y Wegovy) y otros GLP-1 podrían asociarse con un menor riesgo de empeoramiento de la depresión, la ansiedad y los trastornos por consumo de sustancias. Los autores aclaran que se trata de correlaciones observadas y no de relaciones causales definitivas.
Las compañías farmacéuticas han respondido a las consultas sobre este tema. Novo Nordisk, fabricante de Ozempic, afirmó que la seguridad es su máxima prioridad y que el medicamento fue estudiado en más de 54.000 participantes, sin que la anhedonia figure actualmente como una reacción adversa. Eli Lilly, por su parte, expresó un compromiso similar con la seguridad, pero aclaró que no cuenta con datos para compartir específicamente sobre la anhedonia.
Los investigadores exploran posibles mecanismos detrás de estas experiencias. Una línea de estudio se centra en la dopamina, el sistema de recompensa del cerebro. Daniel Drucker, investigador pionero en el campo, explicó que los GLP-1 podrían atenuar las áreas cerebrales asociadas con el placer, lo que silencia el «ruido alimentario» y reduce antojos. Advirtió que, en algunas personas y a ciertas dosis, este efecto «podría llegar a un extremo», atenuando otras vías de recompensa.
Los expertos coinciden en que es difícil separar los efectos directos del fármaco de los cambios psicológicos que conlleva una transformación corporal significativa. La pérdida de peso a gran escala puede reconfigurar la identidad, los hábitos y las respuestas del entorno, factores que también influyen en el estado emocional.
Por ahora, la comunidad médica sostiene que hay más observaciones que explicaciones concluyentes y que el fenómeno justifica un análisis más detenido. Se recomienda a los pacientes que experimenten cualquier efecto secundario que lo consulten con su médico tratante.
