La combinación de excesivas lluvias que afectan la cosecha de soja y las discusiones sobre la carga impositiva a largo plazo marcan la agenda actual del sector agropecuario.
El sector agropecuario argentino se encuentra en un escenario donde convergen desafíos inmediatos y debates de política económica a largo plazo. Por un lado, las intensas precipitaciones en la región núcleo complican la cosecha de soja, afectando su avance y calidad. Por otro, continúa la discusión sobre la carga tributaria y la competitividad del sector.
En cuanto a la política fiscal, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, se refirió a la posibilidad de eliminar los derechos de exportación. Durante un evento de la AmCham, señaló que es complejo establecer una fecha concreta y mencionó que, en su opinión, una eliminación total podría concretarse hacia el final de un eventual segundo mandato del presidente Javier Milei. Aclaró que se trataba de una opinión personal y no un anuncio oficial, pero destacó que el equipo económico sostiene que, sin equilibrio fiscal, no hay margen para nuevas bajas de impuestos.
Paralelamente, desde el sector productivo se reiteran los reclamos por la carga impositiva. Martín Salas Oyarzun, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), enumeró en el congreso de la entidad en Mar del Plata los diversos impuestos que, a su juicio, erosionan la competitividad, como retenciones, Ingresos Brutos y tasas municipales. Como contrapunto positivo, señaló el caso del girasol, donde una presión relativa menor y reglas más estables permitieron que la producción casi se duplicara respecto de la campaña 2021/22.
Sin embargo, la situación climática actual opaca estos debates. Según el reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, las lluvias persistentes han frenado la cosecha de soja. El avance en la última semana fue de solo 23 puntos porcentuales, alcanzando el 25% del área, muy por debajo del promedio histórico del 55% para esta fecha. Los técnicos advierten sobre problemas de calidad y deterioro del cultivo por la alta humedad y la falta de secado.
La región centro-oeste de la provincia de Buenos Aires también reporta registros extremos de lluvias, con localidades como 9 de Julio acumulando 360 milímetros en 15 días. Esta situación genera anegamientos en caminos rurales y afecta la logística.
Además de estos factores, el sector observa con atención el aumento en los precios internacionales de fertilizantes y combustibles, vinculado a la tensión en Medio Oriente, lo que podría impactar en los márgenes de los ciclos agrícolas actual y próximo.
En síntesis, mientras las discusiones de política macroeconómica se proyectan a largo plazo, los productores enfrentan decisiones urgentes por las condiciones climáticas adversas y un contexto de costos que se mantiene desafiante.
