La provincia emitió deuda a 10 años con una tasa del 9,45% anual. Los fondos se destinarán a cancelar pasivos y financiar obras de infraestructura.
La provincia de Chubut captó este miércoles US$650 millones del mercado internacional mediante la colocación de un bono de deuda emitido bajo legislación de Nueva York, con vencimiento en 2036. El título incluye tres años de gracia y comenzará a amortizar capital a partir de 2029, en 28 cuotas trimestrales equivalentes al 3,5714% del capital cada una. La tasa de interés se fijó en 9,45% anual, tras recibir ofertas de compra por más de US$2.000 millones.
La emisión está garantizada con regalías de la producción de hidrocarburos de la provincia. Según lo informado por el gobierno provincial, los recursos obtenidos se utilizarán para recomprar el remanente del bono Bocade 2030 (unos US$256 millones) y para financiar obras de infraestructura consideradas prioritarias, como el acueducto del Lago Musters y la construcción de un hospital de alta complejidad en Trelew.
Con esta operación, Chubut se convierte en la quinta jurisdicción argentina en acceder al mercado de deuda internacional en lo que va del año, sumándose a Córdoba (que lo hizo en dos ocasiones), la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. En total, estos distritos ya captaron US$3.250 millones con seis emisiones distintas.
La colocación fue liderada por los bancos JP Morgan y Santander, con la participación de Puente como entidad colocadora. Marcos Wentzel, Managing Director de Puente, señaló que la operación “refleja la renovada confianza de los inversores internacionales en las provincias argentinas y en estructuras financieras sólidas, incluso en un contexto global desafiante”.
Previo a la emisión, funcionarios del Ministerio de Economía de Chubut realizaron un roadshow con bancos e inversores para presentar las características del bono y los respaldos. Entre ellos, un informe de la calificadora Moody’s que destaca que las provincias con ingresos por regalías hidrocarburíferas, como Chubut, cuentan con una “cobertura frente a la volatilidad del tipo de cambio”, lo que reduce parcialmente los riesgos asociados a la deuda en moneda extranjera.
