El presidente de Estados Unidos y el canciller alemán protagonizaron un fuerte cruce público tras las críticas de Merz a la estrategia militar de Washington en Irán. El intercambio refleja las crecientes diferencias entre Estados Unidos y Europa en torno al conflicto.
WASHINGTON.– La relación entre Estados Unidos y Alemania sumó un nuevo capítulo de tensión tras un duro cruce público en el que el presidente Donald Trump acusó al canciller Friedrich Merz de ignorar el riesgo nuclear de Irán. El enfrentamiento expuso nuevamente las crecientes diferencias entre Washington y sus aliados europeos en torno al conflicto con Teherán.
El detonante fue una serie de declaraciones de Merz durante una charla con estudiantes en la ciudad de Marsberg, en las que criticó con inusual dureza la estrategia estadounidense. El canciller alemán sostuvo que Irán está “humillando” a Estados Unidos al forzar negociaciones infructuosas y cuestionó la falta de un plan claro de salida en la escalada militar. “Estados Unidos obviamente entró a esta guerra sin una estrategia”, afirmó, en un mensaje que resonó más allá de Alemania y evidenció el malestar dentro de la OTAN.
Las palabras no tardaron en encontrar respuesta. A través de su red Truth Social, Trump reaccionó con dureza y apuntó directamente contra el líder alemán. “No es de extrañar que Alemania esté tan mal, tanto económica como en otros aspectos”, escribió, antes de acusar a Merz de sostener una postura irresponsable frente a Irán. “El canciller de Alemania piensa que está bien que Irán tenga un arma nuclear. ¡No sabe de qué está hablando!”, lanzó.
El presidente estadounidense defendió su política hacia Teherán y aseguró que está haciendo lo que otros líderes no se animaron a hacer. “Si Irán tuviera un arma nuclear, el mundo entero estaría tomado como rehén”, afirmó, en un intento por justificar la presión militar y diplomática que impulsa su administración.
El intercambio marca un deterioro visible en la relación transatlántica, ya tensionada por desacuerdos previos en torno a la guerra en Ucrania, el gasto en defensa y el rol de la OTAN. En este caso, el eje del conflicto es la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, una operación que, según Berlín, no fue consultada con sus socios europeos.
Merz fue explícito en ese punto: aseguró que Alemania —y Europa en general— no fueron informadas previamente sobre los ataques, y que posteriormente transmitió su escepticismo directamente a Trump. Incluso comparó la situación con las guerras de Irak y Afganistán, sugiriendo que Washington podría estar repitiendo errores del pasado.
Además, el canciller subrayó el impacto económico que el conflicto está teniendo en su país. El cierre de facto del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global, generó turbulencias en los mercados y amenaza con afectar el suministro. “Esto le está costando a Alemania mucho dinero, mucho dinero de los contribuyentes y mucha fortaleza económica”, advirtió.
La crítica alemana también se inscribe en un contexto más amplio de incomodidad europea frente a la estrategia estadounidense. Trump, por su parte, presionó públicamente a los países de la OTAN para que contribuyan con fuerzas navales a reabrir el estrecho, una exigencia que varios aliados recibieron con reservas.
