El economista Julio Gambina analizó el impacto de los aumentos tarifarios y la dinámica inflacionaria en Argentina, señalando que la baja del índice no alivia el deterioro del poder adquisitivo.
El economista Julio Gambina advirtió que, pese a una posible desaceleración de la inflación en los próximos meses, los aumentos tarifarios continúan superando el índice general de precios, lo que agrava la pérdida de poder adquisitivo de los sectores de ingresos fijos.
En declaraciones a Canal E, Gambina explicó que “aunque baje el índice, hay que sumarle dos puntos por el aumento del transporte”, en referencia al esquema de actualización tarifaria vigente. Estimaciones privadas ubican la inflación en torno al 2,5% o incluso cerca del 2%, pero el economista subrayó que “tenés un crecimiento de tarifas por encima de la inflación”, impulsado por reclamos empresariales por el atraso acumulado.
El especialista puso el foco en el transporte público del AMBA, utilizado mayoritariamente por “la población de menores ingresos relativos”, y señaló que los ajustes tienen un efecto directo en los bolsillos de trabajadores y jubilados. Además, advirtió que el problema no se limita al transporte, ya que impacta en los costos generales de la economía.
Gambina también vinculó la situación local con el contexto global, especialmente la evolución del precio del petróleo, en medio de la incertidumbre internacional por conflictos geopolíticos. “Nadie se anima a decir a cuánto puede llegar el precio del petróleo”, afirmó, generando un efecto dual: beneficia a sectores exportadores de energía, pero impulsa la inflación global y local.
En relación con el congelamiento de combustibles dispuesto por YPF, el economista cuestionó la coherencia del discurso oficial: “No es creíble que la empresa haya decidido por su cuenta congelar los precios”. Según Gambina, el Gobierno administra los aumentos según la coyuntura política, más allá de su postura ideológica de no intervenir.
Otro punto central fue el riesgo país y la dificultad de Argentina para acceder al financiamiento externo. “Es muy difícil que baje el riesgo país en este contexto”, afirmó, al señalar que la incertidumbre global y local condiciona las expectativas de los inversores. El Gobierno apuesta a inversiones de largo plazo para afrontar vencimientos futuros.
Finalmente, Gambina alertó sobre el impacto social del ajuste económico: “Hay descontento social por la inflación, el desempleo y la caída del consumo”, lo que podría derivar en mayores niveles de conflictividad.
