La licitación para la concesión de la hidrovía del río Paraná, considerada la más sensible de Argentina, entró en su etapa final con la publicación en el Boletín Oficial de los dos consorcios que disputarán el contrato. El proceso, que incluye dragado y balizamiento, ha generado interés de actores locales e internacionales.
El Gobierno publicó en el Boletín Oficial los dos consorcios que competirán por la concesión de la hidrovía del río Paraná, una vía navegable por la que transita más del 80% del comercio exterior argentino. El contrato, que incluye tareas de dragado y balizamiento, tiene una duración estimada de 25 años y un valor que el Gobierno estima en alrededor de US$550 millones anuales, mientras que fuentes privadas lo ubican en más de US$1.100 millones.
El consorcio conformado por la empresa belga Jan de Nul y la argentina Servimagnus (perteneciente a una de las ramas de la familia Román) competirá con el consorcio integrado por la también belga DEME y las empresas norteamericanas Great Lakes, Clear Street y KKR.
La primera licitación fue anulada en febrero de 2024, horas antes de la apertura de sobres, tras un dictamen de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) que señaló requisitos en los pliegos que solo cumplía Jan de Nul. En esa ocasión, el entonces director de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, Iñaki Miguel Arreseygor, afirmó que hubo “operaciones mediáticas” impulsadas por el exministro Guillermo Dietrich, el expresidente Mauricio Macri y el diario LA NACION para forzar la nulidad.
El pliego de la nueva licitación incluye un punto que otorga 35 puntos sobre 100 a la “experiencia en una explotación similar”, requisito que, según fuentes del sector, solo cumple Jan de Nul. El consorcio DEME cuestionó este criterio, señalando que genera una desventaja inicial del 35%.
Además, el proceso incluye una cláusula que excluye a empresas con un accionista soberano, lo que impidió la participación de compañías chinas y de YPF. Esta disposición generó tensiones diplomáticas con China, principal comprador de los productos que salen por la hidrovía. Estados Unidos también expresó preocupaciones: según declaraciones del representante republicano Brian Mast, citado por el sitio The Floridian, “que no se permita a empresas norteamericanas trabajar en sus puertos, sus vías navegables, el dragado o cualquier otra actividad es inaceptable”.
Empresas holandesas como Boskalis y Van Oord, con experiencia en dragado, decidieron no participar sin dar explicaciones públicas. En el sector se menciona que las cláusulas del pliego dificultan la competencia con Jan de Nul.
La hidrovía conecta las regiones productoras de la Cuenca del Plata con los mercados internacionales. Por sus canales fluye más del 80% del comercio exterior de Argentina y Paraguay, y parte del de Uruguay y Bolivia, según un documento del profesor Alejandro Bustamante de la Universidad del CEMA.
