La docente cordobesa Viviana Postay analizó el perfil de los adolescentes actuales, el impacto de las redes sociales, la inteligencia artificial y la necesidad de que la escuela mantenga su rol cultural frente a las narrativas de inmediatez.
La docente, investigadora y divulgadora pedagógica cordobesa Viviana “Vipi” Postay, con más de 30 años de experiencia, exdirectora de escuela, capacitadora, autora y conferencista, sostuvo que “a la escuela no se puede ir con la misma pilcha del boliche, con resaca, trasnochado. Es un lugar de trabajo”. En una entrevista, abordó diversos temas de la realidad educativa.
Consultada sobre el perfil de los adolescentes en las aulas, Postay afirmó que “no son nativos digitales”, concepto que consideró “dejado de lado”. Indicó que “tenemos que enseñar y ellos tienen que aprender a usar tecnologías con responsabilidad y gambeteando el consumo acrítico y peligroso”. Agregó que “tampoco son más autónomos que antes; de hecho, es muy probable que sean menos autónomos” y que “la adolescencia se extiende peligrosamente”. Señaló que “son chicos con altos niveles de sufrimiento, mucho dolor interno, baja tolerancia a la frustración y trastornos propios de época”.
Respecto a cómo la escuela puede competir con entornos que ponderan la inmediatez y la “plata fácil”, Postay declaró: “Es obligación de la escuela competir, aunque vaya a perder. No estamos aquí para ganarle a Mark Zuckerberg. Seguramente perderemos, pero la resistencia cultural es absolutamente obligatoria”. Propuso que “la escuela tiene que alargar los tiempos” y que “es mucho más valioso que la escuela tenga una huerta y que los chicos aprendan a valorar los procesos”.
En relación al acceso temprano a la pornografía y las apuestas online, la docente señaló que “el desborde es total” y que “hay mucha desinformación”. Consideró que es “una oportunidad para que las escuelas convoquen a las familias para conversar”.
Sobre el uso de inteligencia artificial como confidente o terapeuta, mencionó el caso de “una pareja de adolescentes que afrontaron juntos un parto en una casa a partir de las indicaciones de una IA generativa” y alertó que “es bastante peligroso pensar que las IA guían comportamientos en situaciones límite”.
Postay también se refirió a la adaptación de los equipos directivos y docentes ante las crisis sociales: “Los directivos y docentes hacen mucho más de lo que pueden y de lo que deben en el marco de sus funciones y salarios”. Afirmó que “la educación mejora con inversión seria, no con parches ni con discursos bonitos”.
Acerca de la intolerancia y hostilidad en las aulas, la investigadora señaló que “se confundió la perspectiva de derechos con una cultura del consumidor enojado” y que “esto genera, directamente, miedo a educar”. También alertó sobre “confundir democracia con cultura del insulto o ausencia de reglas”.
En cuanto a los conflictos que nacen en redes sociales, Postay sostuvo que “estamos precisando una alfabetización emocional que permita volver a reconocer al otro como sujeto que sufre” y que “la identidad digital no es una identidad ficticia”.
Respecto al ritual del “último primer día” (UPD), la docente expresó que “los rituales arrancaron con la necesidad de que la escuela acompañe las culturas juveniles y se fue completamente de las manos”. Consideró “imprescindible volver a la idea de escuela como espacio de aprendizaje y como espacio con ciertos códigos de comportamiento y vestimenta”.
Sobre las falsas amenazas de bombas en escuelas, Postay las vinculó a “desafíos de redes que incrementan la vulnerabilidad adolescente” y afirmó que “es un delito”.
Finalmente, al ser consultada por el impacto de la inteligencia artificial en el aprendizaje, señaló que “los aprendizajes fundamentales precisan momentos analógicos cada vez más largos” y que “la ‘nueva’ brecha digital es entre los sectores más bajos que estarán ‘estupidizados’ con el smartphone mientras que los muy ricos reservarán espacios de pensamiento crítico”.
