Un análisis de las causas tácticas, físicas y psicológicas que explican por qué varios equipos campeones del mundo fueron eliminados en la fase de grupos del torneo siguiente.
La historia de la Copa del Mundo muestra un patrón que afecta a quienes obtienen el trofeo. La obtención del campeonato suele transformarse, cuatro años más tarde, en una situación táctica y física de la que pocos seleccionados logran escapar.
El fenómeno de la eliminación del campeón defensor en la fase de grupos responde a variables futbolísticas concretas, donde la falta de recambio generacional y el desgaste psicológico juegan un papel en el rendimiento.
En su libro Ángeles con caras sucias, el historiador Jonathan Wilson describe cómo la evolución del juego penaliza el inmovilismo. Los equipos campeones tienden a mantener la base que los consagró, transformándose en formaciones predecibles para rivales que los estudiaron.
El factor de la intensidad física es otro elemento. Los futbolistas que llegan a la cima suelen arrastrar una acumulación extrema de partidos en las ligas europeas, lo que reduce su respuesta física en el torneo posterior.
Italia en el Mundial de Chile 1962, tras un período de interrupción por la guerra y reestructuraciones, sucumbió ante la agresividad y el orden táctico de sus oponentes. Brasil en Inglaterra 1966, como bicampeón, quedó fuera de la competencia tras la falta de renovación y la violencia permitida por los arbitrajes.
Francia en 2002 llegó a Corea-Japón con figuras lesionadas o extenuadas, y se despidió sin anotar un gol. En La pirámide invertida se detalla cómo el planteo defensivo de Senegal expuso las rigideces de Francia.
Italia repitió la experiencia en Sudáfrica 2010, bajo la conducción de Marcello Lippi, quien apostó por la vieja guardia de 2006. La falta de frescura y de ideas creativas los condenaron al último puesto de su zona.
España llegó a Brasil 2014 como dominador tras ganar dos Eurocopas y un Mundial. Su estilo de posesión fue neutralizado por transiciones rápidas de Holanda y Chile. El 5-1 de Países Bajos destruyó la resistencia psicológica del plantel.
Alemania fue eliminada en Rusia 2018 en una zona con Suecia, México y Corea del Sur. El equipo de Joachim Löw exhibió lentitud en el retroceso defensivo, explotado por sus rivales.
El periodista Brian Glanville, en The Story of the World Cup, sostiene que el éxito prolongado genera una falsa sensación de seguridad en los entrenadores, llevándolos a confiar en sistemas que el resto del mundo ya aprendió a contrarrestar.
