Un reportaje de The Hollywood Reporter revela que los jóvenes de la generación Z se inclinan por producciones de bajo presupuesto y directores surgidos de YouTube, en lugar de las superproducciones de Steven Spielberg.
La conversación cinematográfica reciente ha estado marcada por dos polos: la superproducción de Steven Spielberg, El día de la revelación, y las obras de jóvenes cineastas surgidos de YouTube, como Kane Parsons y Curry Barker. Según datos de taquilla, Backrooms debutó con 81,4 millones de dólares, convirtiéndose en el mejor estreno de la historia de A24, mientras que El día de la revelación atrajo a un público mayoritario de más de 35 años (59% de los asistentes en su primer fin de semana).
The Hollywood Reporter realizó un sondeo entre jóvenes de la generación Z para indagar sobre sus preferencias. Inicialmente, varios entrevistados dudaron al mencionar el nombre de Spielberg, pero reconocieron sus películas al enumerar títulos como Tiburón, E.T., el extraterrestre, Indiana Jones, La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan. Las conclusiones indican que las nuevas generaciones se sienten atraídas por propuestas de base artesanal, de bajo presupuesto o de directores emergentes, frente a grandes autores y franquicias que perciben como orientadas a un público masivo.
Muchos espectadores jóvenes manifestaron saturación por el cine dominado por imágenes generadas por computadora y por películas de franquicias como las de Marvel, lo que los ha alejado de las superproducciones. Ahora buscan originalidad, rodajes con soluciones prácticas y nuevas voces.
Dos títulos ejemplifican esta tendencia: Obsession, una película de terror con un presupuesto de 750.000 dólares, que tras seis fines de semana en cartel superó los 334 millones de recaudación mundial, y Backrooms, adaptación de cortos virales de YouTube, que con un presupuesto de 10 millones alcanzó 276,9 millones a nivel global y se convirtió en el mayor éxito histórico de A24. Spielberg elogió a ambos directores, afirmando haber “adorado” Obsession, aunque aún no había visto Backrooms.
La comparación generacional incluye un paralelo histórico: Spielberg tenía poco más de 20 años cuando dirigió Tiburón en 1975, que ganó tres Oscar y se convirtió en el primer gran taquillazo del verano. Obsession, por su parte, fue la primera cinta desde E.T. en 1982 que aumentó su recaudación en el segundo y tercer fin de semana en lugar de caer. Los datos demográficos refuerzan la brecha: en el primer fin de semana de Backrooms, el 86% del público tenía menos de 35 años y más de la mitad no superaba los 25.
Pese a esta inclinación hacia directores emergentes, los entrevistados coincidieron en que nadie ha igualado la combinación de longevidad, influencia y éxito comercial de Spielberg. Un joven resumió que para ser “el próximo Spielberg” se necesitaría rodar tantas películas como él y convertirlas todas en éxitos.
