En dos semanas, la verja de Gibraltar será desmantelada, poniendo fin a décadas de controles fronterizos que afectaban a los trabajadores transfronterizos.
Gibraltar, 28 jun (EFE).- En aproximadamente dos semanas, la verja que separa Gibraltar de España será desmantelada. La estructura, instalada hace más de cien años, será retirada, lo que pondrá fin a las demoras que experimentaban los trabajadores que se desplazan diariamente desde España al territorio británico. Según fuentes oficiales, las colas solían extenderse hasta cuatro horas.
La eliminación de la verja fue posible tras las negociaciones entre el Reino Unido y España, este último miembro de la Unión Europea, luego del brexit, proceso que implicó la salida del Reino Unido del bloque comunitario.
Unos 15.000 trabajadores transfronterizos, de los cuales aproximadamente el 80 % son españoles, cruzan la frontera cada día. Roberto, recepcionista de un hotel en Gibraltar, declaró a EFE que “tienen el sentimiento de que ha caído otro muro” y señaló que el derribo de la verja presenta múltiples ventajas. No obstante, expresó su preocupación por un posible aumento en los precios de la vivienda en La Línea de la Concepción, localidad fronteriza en la provincia de Cádiz, y sus alrededores.
Carmen, trabajadora española en una licorería y venta de tabaco, afirmó que la nueva situación genera cierta incertidumbre, pero consideró que “solo el hecho de atravesar la frontera sin control de pasaportes es un gran alivio”. En tono de broma, comentó: “Un Franco (Francisco, el dictador) la cerró y otro Franco (Juan, alcalde actual de La Línea) la va a quitar. Viva Franco”. El alcalde promovió la contratación de una empresa local para retirar la verja.
Las principales fuentes de ingresos de Gibraltar son el turismo, el bunkering (suministro de combustible en puerto o alta mar), los servicios financieros y las sedes de empresas de juegos de azar en línea.
Elías, propietario de una joyería en la calle principal de Gibraltar, sostuvo que la subida de impuestos no será un problema. Afirmó que la presión impositiva será similar, pero consideró que se compensará con una mayor afluencia de personas.
La inseguridad es un efecto colateral que preocupa a los gibraltareños. Perder la seguridad actual para los más de 38.000 residentes es uno de los temores ante la caída de la verja. El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, atribuyó esa sensación al efecto “jaula” en el que vivieron durante años, pero indicó que el gobierno gibraltareño está preparado y realizó una inversión significativa en seguridad. Actualmente, la única cárcel en Gibraltar alberga a unos quince presos; quienes cometen delitos graves son trasladados al Reino Unido.
